Vulvodinia

Vulvodinia

Dejo aquí relatada mi experiencia para que sirva, en el mejor de los casos, a otras mujeres a dar el paso hacia el bienestar y la salud genital, así como a una mejora en su calidad de vida.

Mi historia es la siguiente: Hace 2 años comencé a sentir molestias genitales. Eran molestias soportables, cierto escozor en algunos momentos, sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales… Lo asocié de inmediato al problema que tengo de siempre; infección de orina. Pensé que como tenía infecciones frecuentemente era normal sentir estas molestias. Ese mismo año sufrí bastante estrés por varios factores y el problema comenzó a agravarse. Ya no eran molestias, hablamos de dolor. Continuó siendo soportable,pues no era dolor constante hasta que hace un año comenzó a serlo.

No podía dormir de lado porque me dolía muchísimo, según como me sentase incrementaba, cuando corría era insoportable, y no hablemos de las relaciones sexuales, que resultaron imposibles. Me afectó en mi vida cotidiana a niveles inimaginables.

No solo me impedía físicamente realizar tareas normales tipo levantar una bolsa de la compra, hacer ejercicio u orinar y defecar, sino que en el terreno psicológico me dejó devastada. Al sentir dolor agudo constante mi carácter comenzó a agriarse. Comencé a encerrarme en mi misma, a relacionarme menos y cuando lo hacía,a tratar mal a algunas personas. Por otro lado, fingir que estás bien porque no sabes qué va mal, por ejemplo en el trabajo, no ayudó demasiado. La relación con mi marido también se desgastó mucho. La dificultad durante las relaciones dio paso a una frustración inmensa, y el dolor tan intenso y constante acabó por erradicarlas por completo. Estuvimos 4 meses sin ningún tipo de contacto y anteriormente muy de vez en cuando y obligándome a mí misma por sentirme mal.

Debo aclarar que aunque mi marido nunca me forzó a nada y siempre me apoyó durante el proceso, sentía que le fallaba, siendo joven y activa pensaba que no debería pasarme este tipo de cosas.  Este problema me anuló en todos los sentidos.

Todo esto ocurrió al mismo tiempo que los médicos me hacían pruebas, intentaban dar con el problema durante esos 2 años sin ningún éxito.

Hace un mes y medio mi hermana se enteró de que en la clínica Silvia Molins trataban problemas del suelo pélvico y me insistió para que fuese. No veía la luz de ninguna de las maneras pero finalmente fui.

Lo primero que sentí en la primera sesión es que Alba, la fisio que me acompañó y trató, entendía a la perfección la pesadilla que estaba viviendo. Tal vez alguien pueda pensar que es exagerado pero creerme cuando digo que pesadilla es el término adecuado.

Alba me aconsejó cambiar mi dieta (para evitar infecciones y tener que tomar tanto medicamento, así como reestablecer la flora natural vaginal) y comenzó el tratamiento.

Dos años de problemas físicos y psicológicos arreglados en solo mes y medio. Lo sorprendente no es el tiempo en realidad,es que en esta clínica me supieron identificar el problema, una contractura del suelo pélvico, me enseñaron a relajarlo, a ser consciente de cuando lo tensaba y por qué, me aconsejaron sobre productos que utilizaba que podían perjudicarme (compresas, tampones, pastillas anticonceptivas…) y lo más importante, me CURARON. Actualmente no siento dolor y cuando siento molestias sé qué debo hacer para que desaparezcan. Además,aunque me hayan dado el alta me dejaron claro que están ahí para cuando lo necesite.

Me han ayudado a volver a ser yo misma y a poco a poco poder retomar mi vida, pero esta vez de una manera más saludable y mejor para mí.

Muchas gracias por darme salud, un abrazo y hasta siempre.