Importancia revisión osteopática del Bebé

“Efectuar una revisión osteopática en los bebés, es tan importante como acudir a la revisión con su pediatra. Todo sea por su salud.”

El bebe para poder pasar por este canal del parto no habrá terminado con la maduración/osificación de su cráneo y para ello existen las fontanelas.

En las fontanelas de los bebes podemos tocar directamente un tejido blando y deprimible que se llaman meninges. Este tejido que sentimos blando y deprimible, protege todo el cerebro tapizando el cráneo y espina dorsal.

Nuestro nacimiento es lo que denominamos nuestro primer traumatismo. Pueden sucederse solapamientos entre los huesos craneales por partos rápidos o forzosos donde la madre empuja durante muchas horas. 

Y siempre que exista un parto instrumental sucederá una repercusión a nivel craneal, es decir giro de las meninges, solapamientos craneales o bien disminución de tamaño de los agujeros craneales.

  • 12% de los niños solamente poseen un cráneo libre, sin síntomas.
  • 82% de los niños presentan un problema craneal, pero sin síntomas.
  • Entre los niños sin síntomas 39% tienen un occipital libre en su movimiento craneal, 18% tienen una sínfisis esfeno-basilar móvil, libre.
  • En los niños agitados, 95% poseen una lesión del occipital y pueden ser tratados.

 “Las tensiones músculo-óseas que soporta el neonato durante el nacimiento pueden causarle problemas durante su vida entera. Reconocer y tratar estas disfunciones en el período que sigue inmediatamente al nacimiento presenta una de las fases más importantes de las fases de medicina preventiva en la práctica de la medicina osteopática.”

Los bebés y niños sufren dolores de todo tipo, (de cabeza, articulares, viscerales, etc.), se estresan, se deprimen y, en definitiva, padecen casi las mismas patologías que los adultos. El único problema radica en que los bebés y niños pequeños no hablan y no pueden quejarse y/o explicarse como los adultos. “Simplemente” lloran, no duermen bien, regurgitan, no comen, vomitan, padecen mucosidades, alergias, afecciones respiratorias, etc.

¿Qué pasa en el parto?

En el momento del parto, el bebé se somete a unas fuerzas de compresión debido al paso por el estrecho canal del parto que es la pelvis y la musculatura pélvica de la madre.

El feto, sobre todo al final de la gestación, se ve confinado a un lugar donde cada vez tiene menos espacio. Su cuerpo se ve entonces comprimido contra las costillas, pubis y pelvis…

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Los pujos a los que se somete el pequeño durante el paso por el canal del parto tienden a comprimirle entre los huesos de la pelvis de la mamá.

Pero eso no es todo, porque lo más difícil para él será el momento del parto, donde su pequeño cuerpo tendrá que pasar por un conducto muy estrecho y además será sometido a enormes fuerzas de compresión, que tratan de expulsarlo. Tan estrecho es este conducto, en relación con su cabeza, que es necesario que los huesos del cráneo se “monten” o acabalguen unos encima de otros, para permitir que el bebé pueda sacar la cabeza. 

La salida de los hombros, tampoco es fácil. Hay niños que sufren lesiones en los nervios de su cuello o se rompe su clavícula, cuando en el momento del parto se traccionan  de su cabeza, para sacar los hombros.

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A veces la salida del niño es dificultosa, bien porque es grande, o hay poca fuerza de expulsión, o el conducto es estrecho. Entonces se usan instrumentos como fórceps, ventosas, espátulas,… que pueden dañar los huesos del cráneo del bebé.

¿Sólo sufren los nacidos por parto natural o también por cesárea?

Este tipo de lesiones no sólo las van a sufrir los niños que vienen al mundo mediante “parto natural”. Existe la creencia de que los bebés que nacen por cesárea “sufren menos”. Posiblemente, su cabeza no esté sometida a tantas compresiones como en un parto natural, pero el parto por cesárea no es, ni mucho menos, un acto de suavidad.

Habitualmente, hay que empujar con fuerza al bebé, para que su cabecita asome por la hendidura de la cesárea, lo cual le puede producir hematomas y lesiones, al chocar su cabeza contra los huesos de la pelvis (en especial el pubis). Una vez que la cabeza empieza a asomar, es muy frecuente sacarla mediante el uso de fórceps (en cesáreas se usa el doble que en partos naturales).

En resumen, se puede afirmar que el parto (sea  natural  o por cesárea), es un hecho traumático para el cuerpo del bebé y en especial, para su parte más grande: la cabeza.

En partos por cesárea, no hay esa compresión del cráneo al pasar por el canal del parto, pero estas compresiones son necesarias para el correcto desarrollo del cráneo, y por tanto de funciones posteriores. Se aconseja que estos bebés se hagan una revisión osteopática con el fin de estudiar y tratar estos posibles problemas y liberarlos para darles un mejor bienestar y desarrollo psicomotriz.

Al nacer, los huesos del cráneo del bebé todavía se encuentran “montados” unos encima de otros, recuerda que su paso por el canal del parto no es tarea fácil. Muchos de estos acabalgamientos se resuelven espontáneamente con la presión interna que el bebé desarrolla al llorar, a la succión y la capacidad innata de autocuración, se remodelan naturalmente. Pero otros necesitarán de una intervención osteopática para liberarlos.

Si bien estas “distorsiones” se producen especialmente a nivel del cráneo, pueden crear alteraciones en cualquier parte del organismo.

Como consecuencia, el bebé debe convivir con tensiones desde el inicio, que le resultan incómodas y pueden afectar a su futuro comportamiento y desarrollo estructural.

¿Qué patologías se pueden tratar y prevenir?

  • Plagiocefalia (cabeza aplanada). moderada es la que un osteópata puede tratar, ya que no hay fusión de las suturas del cráneo. Esta particularidad la distingue de una “craneosinostosis”, donde sí existe fusión de las suturas y el tratamiento ya no nos corresponde a nosotros. La asimetría craneal puede estar presente desde el nacimiento o puede desarrollarse durante los primeros meses de vida.
  • Tortícolis congénitas ( afectación par craneal XI o sobrestiramiento en el parto)
  • Obstrucción del conducto lagrimal
  • Tibias varas
  • Trastornos oculares (estrabismos),
  • Irritabilidad, insomnio
  • titis de repetición, rinitis o sinusitis.
  • Asimetrías en la boca, creando trastornos de la succión, y, como consecuencia, influir en los dienteso provocar modificaciones en la forma de las arcadas dentarias. Una succión anómala favorece la ingestión de grandes cantidades de aire, lo que, sumado a una alteración del tránsito de la comida desde la boca al intestino, puede provocar regurgitaciones frecuentes y abundantes, cólicos recurrentes y prolongados, así como diarrea o estreñimiento.
  • Bebé que no duerme bien.
  • Bebé que llora constantemente.
  • Problemas digestivos (Afectación del X par craneal): cólicos del lactante, estreñimiento y gases, Reflujo gastroesofágico, regurgitación. —
  • Problemas respiratorios: Bronquitis, amigdalitis, asma, catarros frecuentes.
  • Cuando el bebe no puede succionar (afectación par craneal IX), o prefiere un pecho a otro (por contractura cervical por XI)
  • Parálisis Braquial Obstétrica (por tracción excesiva del brazo del bebe, y por consiguiente del plexo nervioso durante el parto)
  • Displasia de Cadera (imposibilidad para realizar abducción de cadera)
  • Trastornos del pie (pie plano, cavo, zambo…)
  • Escoliosis : el 90% de las escoliosis infantiles son “idiopáticas”, la medicina no sabe el por qué de esa torsión vertebral, para la osteopatía son la consecuencia de las torsiones producidas en el cráneo cuando son bebés, siendo fácilmente corregibles a esta edad.

Todo este tipo de patologías pueden tratarse, resolverse y aliviarse mediante tratamiento osteopático. Es importante que el tratamiento sea combinado entre el terapeuta y los padres.

¿En que consiste el tratamiento?

Los pediatras, las matronas, los osteópatas y, en definitiva, toda persona relacionada con la salud y cuidado de los niños, deberían saber que 9 de cada 10 bebés que nacen padecen patologías susceptibles de ser tratadas por un osteópata cualificado. Patologías que, de ignorarse, van a marcar la infancia, adolescencia y etapa adulta de este ser vivo, tan ignorado habitualmente.

La osteopatía dedicada al tratamiento de los bebés y niños permite, primero, recuperar rápidamente de sus dolencias y disfunciones a nuestros pacientes y, segundo, evitar con ello las secuelas inevitables que podrían marcar su equilibrio y posterior desarrollo. Es importante remarcar que la inmensa mayoría de las patologías que padecen los adultos son secuelas no tratadas adecuadamente de patologías sufridas durante la niñez.

La recogida de información por parte de los fisioterapeutas y osteópatas es muy importante. Trataremos de recoger todos los datos posibles, por un lado realizando preguntas a los papas, y por otro, observando el comportamiento del bebe con el objetivo de poder realizar un diagnóstico certero.

Pudiendo afectar a sus pautas de sueño, sus hábitos de amamantamiento, sus estados emocionales, su llanto y su estado de bienestar general.

Dentro de la historia clínica que se realiza, también nos interesa saber:

  • Cómo ha sido el embarazo de la madre
  • De cuantas semanas
  • Como fue el parto:
    • Difícil, demasiado corto o muy largo
    • Provocado, acelerado o detenido
    • Instrumentado (fórceps o espátulas, ventosa)
    • De cara o de nalgas
    • Cesárea, prevista o de urgencia
    • Antes de término o después de término
  • Si el bebé tuvo cólicos los primeros meses.
  • Si lloró al nacer
  • Lactancia materna

Obtener la información neonatal:

  • Puntuación de Apgar
  • Llanto al nacer
  • Ictericia
  • Si permaneció en incubadora
  • Displasia de cadera o existencia de alguna parálisis nerviosa.
  • Modelaje del cráneo

Y finalmente nos informaremos del periodo postnatal o infancia; recogiendo datos sobre la alimentación, dificultades de succión, hábitos orales, hábitos de sueño, cólicos, regurgitación, movimientos asimétricos o sobre el desarrollo psicomotor del niño.

Nuestro tratamiento consiste en técnicas manuales craneales muy suaves que actúan sobre la elasticidad y plasticidad craneal. Esta flexibilidad permite al osteópata actuar de forma eficaz.

Trabajando sobre las fibras óseas podemos actuar sobre el crecimiento anormal de un hueso de la esfera craneal para prevenir posibles alteraciones.

En la Clínica Silvia Molins, estamos especializados y formados en pediatría, las técnicas que utilizamos muy suaves para dar al bebé el equilibrio fisiológico.

La osteopatía en recién nacidos y niños, nos permite por un lado librar al pequeño de sus dolencias y disfunciones, eliminando por tanto los síntomas, y por otro si cabe aún más importante, se deja que el cuerpo del niño se desarrolle correctamente, evitando las posibles secuelas o consecuencias de una alteración en el desarrollo natural del recién nacido.

La osteopatía pediátrica utiliza técnicas manuales dulces, apacibles y tremendamente respetuosas, obteniendo cambios profundos dentro del cuerpo del bebé o niño. Utiliza procedimientos hacia un nuevo equilibrio no invasivo pero sumamente eficaces. Con ello, permitimos a los diferentes sistemas del cuerpo (nervioso, inmune, muscular y circulatorio), trabajar con eficacia.

Se aconseja tratarlo antes de los 6 meses de vida por el gran potencial de cambio que tiene, y por el primer cierre de la fontanela lambdoidea que es cierra en este periodo) ya que cuanto más precoz sea el tratamiento, menores serán las tensiones que tiene y las adaptaciones de las compresiones, y mayor el beneficio para el bebé.

No obstante, se puede tratar al bebé a cualquier edad.

El cráneo del bebé es totalmente maleable, es decir, la información que le proporcionemos en cuanto a movimiento lo va a aceptar sin otro tipo de respuesta de defensa.

¿En qué casos puedo llevar a mi bebé a hacer la consulta?

  • Afectaciones funcionales infantiles: compresiones craneales o faciales por partes largos, difíciles, con fórceps y ventosas.
  • Nacidos por cesárea.
  • Trastornos posturales: una postura que nos llame la atención, la cabeza girada siempre del mismo lado y que no tolere ninguna otra postura….
  • Trastornos del comportamiento: intranquilidad y trastornos del sueño, llanto continuo, bebé muy nervioso o demasiado tranquilo.
  • Trastornos digestivos: cólicos del bebé, estreñimiento, regurgitación, problemas en la succión, hacer fuerza al defecar…

¿En qué casos puedo llevar mi niño/a a hacer una consulta de osteópata?

  • Dolores de espalda.
  • Trastornos motores o de la marcha, deformidades como el genu varo, genu valgo y actitudes escolióticas.
  • Problemas del aparato respiratorio como otitis, bronquitis….
  • Problemas digestivos: estreñimiento, molestias abdominales, meteorismo…

Por lo tanto, nuestro consejo consiste en hacer una revisión de osteopatía después del nacimiento de un bebé, con el fin de estudiar estos posibles problemas y liberarlos para un mejor bienestar y desarrollo. A más precocidad en el tratamiento, menores son las adaptaciones de las compresiones y mayor es el beneficio del bebé.