Incontinencia urinaria coital

“Lo importante en el caso de la incontinencia urinaria coital es buscar ayuda. No hay que dejar que la vergüenza impida el tener una vida sexual sana y feliz”,

Se estima que aproximadamente un 30% de las mujeres que padecen este problema se privan de tener relaciones sexuales por vergüenza e inseguridad. Las cifras son bastante elevadas, el 29,4% de 1.292 mujeres diagnosticadas de incontinencia urinaria padecían de incontinencia coital. Un elevado porcentaje que, si comparamos los dos tipos más habituales de incontinencia urinaria, esfuerzo y urgencia, resultó ser más frecuente en el grupo de mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo (un 36,1% frente al 20,1% de las mujeres con incontinencia de urgencia).

Ocurre en féminas de todas edades, incluyendo a las jóvenes, ya que no es un problema vinculado directamente con el proceso natural del envejecimiento.

Uno de los momentos más vergonzosos e incómodos para muchas mujeres es el estar en pleno acto sexual y sentir que involuntariamente la orina se sale. Se ha demostrado que la falta de control voluntario de la orina durante el sexo genera vergüenza e inseguridad en la mujer, lo que conlleva un impacto negativo en el plano emocional y relacional de la paciente.

En determinadas situaciones, la incontinencia permite revelar un problema sexual: disminución de la libido, falta de deseo, relaciones poco frecuentes… Así que a veces se convierte en una excusa para dejar de tener relaciones sexuales cuando éstas ya no son satisfactorias. En ambos casos, hablar con tu médico, te permitirá obtener un enfoque más adecuado a tus necesidades y tu estilo de vida.

Cuando una mujer presenta este problema debería ser evaluada por un uroginecólogo, ya que este problema se debe evaluar adecuadamente y realizar pruebas complementarias como un estudio urodinámico. Afortunadamente, la incontinencia coital puede mejorar.

La incontinencia coital es la pérdida involuntaria de orina que ocurre durante la actividad sexual. La incontinencia urinaria coital, regularmente se da al momento de la penetración o en la etapa del orgasmo. En ambos casos, la salida involuntaria de la orina es provocada por dos tipos diferentes de incontinencia que se dan en las mujeres: de presión y urgencia:

  • En el momento de la penetración: esta ocurre por la presión que se ejerce sobre la vejiga. La incontinencia provocada por presión se da cuando los músculos del piso pélvico que apoyan la vejiga no son lo suficientemente fuertes como para mantener la uretra cerrada. Así que cuando se da una mayor presión sobre la vejiga —ya sea por tos, estornudos o actividad sexual— ocurre la incontinencia.
  • Durante el orgasmo es producido por los espasmos que se dan en la vejiga que no se pueden controlar. A esto se llama incontinencia de urgencia a menudo es silenciada por aquellas mujeres que la padecen, debido al sentimiento de vergüenza que sigue generando hablar de los temas sexuales dentro y fuera de las consultas de los profesionales sanitarios.

Parece que la IU con el orgasmo se asocia al hallazgo urodinámico de hiperactividad del detrusor con una frecuencia significativamente mayor (69,4%) que la IU con la penetración (28,9%).

 

¿Qué CAUSAS LO PROVOCAN?

De hecho, como veremos a continuación, continencia urinaria y sexualidad comparten a menudo los mismos factores de riesgo y, a veces, las mismas causas de disfunción.

  • Tener asociado otro tipo de incontinencia: esfuerzo, urgencia o mixta.
  • Debilidad de las estructuras que conforman el suelo pélvico, de los músculos y los tejidos conjuntivos que dan soporte a las vísceras pélvicas y se encargan de garantizar la continencia urinaria y fecal, entre otras funciones.
  • Hipertonía del suelo pélvico, también puede interferir en las relaciones sexuales causando dolor durante la penetración (dispareunia) o incluso imposibilidad para llevarla a cabo por la excesiva contracción de la musculatura.
  • Pérdida de seguridad en uno mismo y la disminución de la autoestima, tanto para ellos como para nosotras. A menudo, las mujeres que sufren pérdidas de orina sienten vergüenza de sus genitales, temen que estos despidan mal olor o presenten un exceso de humedad.
  • Estreñimiento.
  • Menopausia, por la carencia de estrógenos .Así, en las mujeres, la disminución del tono de los músculos pélvicos puede desencadenar, al mismo tiempo, una incontinencia urinaria de esfuerzo y un descenso de la satisfacción sexual.
  • También puede afectar al nervio pudendo, el nervio pélvico que permite la contracción del perineo y transmite al sistema nervioso central los mensajes de sensibilidad general.
  • Un parto o una intervención quirúrgica pueden afectar a las funciones motrices y sensitivas y provocar una incontinencia de esfuerzo así como un descenso de la sensibilidad de la vagina y de la vulva, concluyendo en una hiporgasmia (orgasmos muy leves).

Consejos para combatir la incontinencia urinaria durante el sexo:

  1. Habla con tu pareja: Aunque te cueste hablar con naturalidad sobre el tema, la comunicación con tu pareja es esencial. Si el motivo por el que evitas las relaciones sexuales es el temor a sufrir un escape durante las mismas, házselo saber y pide a tu pareja que te brinde todo su apoyo para superar el problema.
  2. Busca la ayuda de un especialista: Uno de los principales inconvenientes a la hora de solucionar las disfunciones del suelo pélvico (incontinencias, prolapsos, dispareunia, vaginismo, disfunción eréctil, etc.) es que la mayoría de las personas que las padecen suelen creer que es algo normal.

Si tienes escapes de orina durante las relaciones sexuales, acude a tu médico para que este te dirija al profesional que considere oportuno.

  1. 3. Controla la ingesta de líquidos y vacía tu vejiga antes del coito: Tener en cuenta la cantidad de líquido que ingieres a lo largo del día es básico para asegurarte una correcta hidratación, pero también para organizar la ingesta de cara a evitar los escapes de orina.

No debes bajar drásticamente la ingesta de líquidos que bebes al día. Esta no es la solución. Pero sí debes planificar en qué momento ingieres líquidos y qué tipo de líquidos tomas.

Evita beber agua una hora antes del coito, ya que la penetración causará más presión sobre tu vejiga y si esta está repleta de orina, te será más difícil contener las ganas de hacer pis. Por eso, es recomendable que acudas al WC antes de mantener relaciones sexuales y vacíes tu vejiga tranquilamente.

  1. Mantén la calma:

La ansiedad anticipatoria, esa desagradable sensación de nerviosismo que te genera pensar en el acto sexual y el temor a que se produzca un escape de orina, no te beneficia en absoluto. Trata de crear un clima de confianza con tu pareja y, si te hace sentirte más cómoda y segura, ten a mano una toalla, papel higiénico o pañuelos desechables por si tuvieras que recurrir a ellos.

  1. Evita la cafeína y las bebidas o alimentos que pueden irritar la vejiga: Cítricos, bebidas carbonatadas, alcohol, alimentos picantes, café, té … pueden aumentar la actividad de tu vejiga y hacerte sentir ganas de orinar con más frecuencia y sin un llenado suficiente de la vejiga en la mayoría de los casos.
  2. Vigila el sobrepeso y el estreñimiento: El impacto del estreñimiento sobre el suelo pélvico es un hecho que habrás de evitar si quieres cuidar la salud de tu musculatura perineal, más aún si sufres incontinencia urinaria. Asimismo, el sobrepeso y la obesidad someten a las estructuras del suelo pélvico a un exceso de presión que deben contrarrestar día tras día. Esto tiene un efecto directo sobre la vejiga que, al igual que durante un embarazo ha de soportar el peso del feto y la placenta, en el caso de una persona con sobrepeso u obesidad, debe soportar el peso de los acúmulos grasos del abdomen.
  3. Selecciona mejor las posturas : Explora y elige las posturas sexuales en las que sientas menos presión sobre tu abdomen y tu vejiga. La mayoría de las mujeres describen menor sensación de presión en las posiciones de lado y en cuadrupedia.

Y la más importante: Acude a Fisioterapia de suelo pélvico: La reeducación perineal, de la mano de un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico, tiene altas tasas de éxito en el tratamiento de los distintos tipos de incontinencia urinaria.

En la Clínica Silvia Molins, estamos especializados en patologías uroginecológicas. Una vez diagnosticado el origen de tu incontinencia, la Fisioterapia pone a tu disposición todo su abanico de técnicas pelviperineales que, en función de tus necesidades, estarán encaminadas a fortalecer y/o tonificar tu suelo pélvico, a trabajar tu musculatura abdominal profunda (el core), a reducir la sensación de urgencia, a reeducar tu hábito miccional, a cuidar tu postura, etc.

Se debe realizar en una reeducación perineal por su efecto positivo en la incontinencia y en la sexualidad. Todo ello permitirá al paciente normalizar la función fisiológica y, en consecuencia, mejorar su calidad de vida.

Los ejercicios de suelo pélvico te ayudarán a ganar control sobre tu musculatura perineal, mejorando tu capacidad para contener la orina, también durante las relaciones sexuales.

Cuando los músculos del suelo pélvico tienen una fuerza, un tono y una flexibilidad adecuados son capaces de contraerse y relajarse a voluntad (garantizando la continencia pero también la correcta eliminación de orina y evacuación de heces) y proporcionan más calidad en las relaciones sexuales que unos músculos debilitados o excesivamente tonificados y rígidos.

Si quieres que tus ejercicios de Kegel sean más eficaces, no olvides trabajar también tu musculatura abdominal profunda. Y si quieres ir más allá, prueba la gimnasia abdominal hipopresiva, una práctica que te proporcionará mayor corrección postural y te ayudará a tonificar tu suelo pélvico y tu faja abdominal, eso sí, siempre de la mano de un profesional acreditado.

Tratar la incontinencia depende de varios factores que es posible combinar según el tipo de incontinencia y su impacto en la vida cotidiana.

Según los casos, también se prescriben tratamientos farmacológicos (concretamente anticolinérgicos, en caso de hiperactividad vesical).

Finalmente, en los casos más severos, se puede optar por las inyecciones periuretrales o por intervenciones quirúrgicas poco invasivas que consisten en colocar una banda o un balón especial.