Síndrome Miofascial. Suelo Pélvico

El síndrome miofascial consiste en un trastorno doloroso regional que afecta a los músculos y fascias de forma que los músculos implicados tienen unos PG o trigger points como componentes asociados.

Es una patología muy frecuente en el campo urológico y ginecológico, y suele ser ignorada o mal diagnosticada.

La Dra. Travell, en 1952, publicó el primer compendio de patrones de dolor individual característicos de cada uno de los músculos, incluyendo los de la región urogenital, que desarrollan con más frecuencia esta molestia en todo el cuerpo y los múltiples factores que convierten este dolor de un simple síndrome muscular doloroso en un dolor crónico, complejo e invalidante.

PATOLOGÍAS QUE SE CONSIDERAN SDR. MIOFASCIAL:

  • Síndrome del elevador del ano
  • Síndrome urgencia-frecuencia
  • Endometriosis
  • Síndrome del piramidal
  • Vulvodinia
  • Coccigodinia
  • La cistitis intersticial
  • Síndrome del colon irritable
  • Dolor por cicatrices abdominales
  • La prostatitis crónica en el cual se suele tener disfunción del suelo pélvico, test microbiológicos negativos y un número significativo de disfunción neurológica.
  • La prostatitis abacteriana crónica
  • Síndrome de dolor pélvico crónico

Asimismo, hallaremos una serie de entidades nosológicas que aun siendo muy diferentes en su origen, tendrán un aspecto común para todas que es el síndrome de dolor miofascial. De esta forma, podemos deducir que el tratamiento que emplearemos será muy parecido en todos los casos.

Los músculos implicados presentan las siguientes características:

  • Dolor generado y mantenido por uno o más PG activos.
  • El PG está situado dentro de una banda tensa de un músculo o de su fascia. Son palpables y con dolor referido ( específico y propio para cada músculo)
  • La capacidad de alargamiento del músculo afectado se encuentra restringida y con frecuencia el músculo no puede llegar a extenderse del todo. El músculo se encuentra acortado.
  • Existe una respuesta espasmódica a la presión firme de un PG activo por contracción transitoria de las fibras musculares de la banda tensa. Es la denominada respuesta de espasmo local.
  • Los PG se activan por traumatismo directo, presión y/o sobrecarga del músculo.

Con los síntomas anteriores coexisten alteraciones autónomas regionales y segmentarias: cambios locales en la piel con aumento de la sudoración, cambios en la temperatura local y, en ocasiones, pequeños edemas locales.

En algunos casos el edema suprapúbico, sacro o en fondos de saco vaginales es realmente importante.

En ocasiones, no existe PG miofascial sino lo que se denomina como Tender Point o punto doloroso; en él no existe la respuesta de espasmo local ni la banda tensa; el dolor es localizado e intenso.

Breve recuerdo anatómico de los músculos del suelo pélvico.

El suelo pélvico o periné es la región del tronco situada por debajo del diafragma pelviano. Se encuentra en el estrecho inferior de la pelvis.

La palabra periné deriva de la palabra griega perineos que significa espacio entre el ano y el escroto.

Como límites del suelo pélvico encontramos: el triángulo anal o parte posterior que contiene el conducto anal, las fosas isquiorectales a cada lado y el músculo esfínter externo del ano; el triángulo urogenital o parte anterior que contiene los genitales externos y las porciones terminales de los conductos urogenitales; el estrecho inferior de la pelvis se encuentra cerrado, pero es atravesado por el conducto anal, la uretra y en la mujer la vagina.

La parte posterior está cerrada por el diafragma pelviano y la parte anterior del estrecho inferior de la pelvis está cerrada por el diafragma urogenital.

Los 2 músculos elevadores del ano y los 2 músculos coccígeos forman el diafragma pélvico y cierran el estrecho inferior o salida de la pelvis formando un gran embudo. El diafragma pélvico divide la cavidad pelviana en 2 partes: la superior para las vísceras de la pelvis y la inferior que contiene grasa y se denomina fosa isquiorectal.

El diafragma urogenital es una hoja fina de músculo estriado que se extiende entre las 2 caras del arco del pubis que recubre la porción anterior del estrecho inferior o salida de la pelvis donde las fibras más anteriores y más posteriores siguen un curso transverso (músculo transverso), así como las mediales rodean la uretra (músculo esfínter externo de la uretra).

Los músculos del suelo pélvico o perineo son: esfínter anal externo, elevador del ano, coccígeo, bulboesponjoso, isquiocavernoso, esfínter uretral, transverso superficial y transverso profundo.

 

ETIOLOGÍA Y MENCANISMOS DE PRODUCCIÓN:

  • Estreñimiento
  • Infecciones urinarias de repetición
  • Deportes de impacto o de riesgo perineal, aún cuando no se produzca la lesión (bici, footing, equitación, atletismo, gimnasia rítmica, ballet, etc.). Asimismo, pequeñas lesiones agudas en la práctica deportiva ) y/o ejercicios hiperpresivos (abdominales tradiciones que sobrecargan tu suelo pélvico).
  • Entrenamiento excesivo de los músculos del suelo pélvico (ejercicios de Kegel) sin el suficiente descanso para permitir que estos se relajen y recuperen.
  • Abuso sexual.
  • Cirugías pélvicas como la histerectomía o las intervenciones quirúrgicas para resolver un
  • Infecciones o inflamaciones en el área pélvica.
  • Traumatismos pélvicos (desgarros, episiotomías, etc., y sus consiguientes cicatrices).
  • Factores emocionales (strés…)
  • Malas posturas.
  • Uso de ropa muy ajustada.
  • Inflamación de los órganos pélvicos es extremadamente frecuente: prostatitis, cistitis, uretritis, endometriosis, vaginitis, proctitis, hemorroides o fisuras anales. Y por último, los dolores referidos de otros grupos musculares, vísceras o nervios.

Factores de perpetuación

No les damos la importancia debida. Si no los eliminamos nuestro tratamiento no perdurara.

Son también factores predisponentes. El factor «sobrecarga» sobre los músculos es constante. Su eliminación, puede suponer la desaparición de los PG activos.

  • Estrés mecánico :La dismetría de miembros inferiores. Un miembro inferior más corto que otro puede causar la inclinación de la pelvis en bipedestación, llevar a una escoliosis compensatoria y a una perpetuación de los PG. Es un factor crucial de perpetuación. La dismetría de miembros inferiores se relaciona fuertemente con dolores de espalda.
  • Disfunciones y alteraciones posturales: Los PG de elevador del ano y coccígeo son perpetuados por tensiones posturales por mobiliario mal adaptado, posturas defectuosas (tanto en bipedestación como en sedestación), sobreutilización de grupos musculares, inmovilidad o sedestación prolongada y sobrecarga por movimientos repetitivos.
  • Alteraciones nutricionales: Tienen interés en el síndrome de dolor miofascial las vitaminas hidrosolubles B1, B6, B12, el ácido fólico, la vitamina C y los oligoelementos: calcio, hierro y potasio.

La vitamina C, que tiene una especial relevancia en este síndrome, es un cofactor vitamínico esencial en 8 reacciones enzimáticos diferentes como la síntesis de norepinefrina y de serotonina, agentes ambos intervinientes en la modulación central de la transmisión del dolor. También, está implicada en la síntesis del colágeno y la degradación de los aminoácidos. El colágeno constituye una cuarta parte de las proteínas totales de los tejidos orgánicos, por tanto, una insuficiencia de la vitamina C nos lleva a tener problemas musculares y ligamentarios que finalmente pueden producir o perpetuar los PG.

  • Alteraciones metabólicas y endocrinas: Hipotiroidismo que puede ser subclínico.
  • Factores psicológicos: Estrés. Síndrome ansioso depresivo.
  • Infecciones e infestaciones crónicas: Prostatitis crónica. Cistitis intersticial. Cistitis de repetición. Ooforitis, salpingitis.

¿QUE SÍNTOMAS PUEDE PRESENTAR?

  • Dolor pélvico
  • Disfunción sexual
  • Dispareunia(o dolor durante o después de las relaciones sexuales)
  • Dolor en la defecación
  • Dolor lumbar
  • Síntomas urinarios: dolor en la micción, sensación de vaciado incompleto de la vejiga, aumento de la frecuencia urinaria…
  • Pérdida de libido
  • Dolor en el orgasmo o eyaculatorio
  • Disfunción eréctil
  • Dolor postorgasmo o posteyaculatorio.

DIAGNÓSTICO:

Los puntos desencadenantes del dolor miofascial son engañosos y con frecuencia pasan desapercibidos. La molestia que producen a menudo conlleva a cometer errores diagnósticos ya que se considera de diferente origen.

Para determinar la causa del dolor musculoesquelético es mucho más seguro guiarse por otros aspectos que por la ubicación de la molestia e hipersensibilidad.

El diagnóstico de dolor miofascial se realizara a través de la historia clínica, medición del dolor, exploración manual/digital de la musculatura.

  • Historia clínica
  • La sobrecarga muscular aguda, crónica o repetitiva siempre esta en el inicio del dolor y siempre contribuye al dolor pélvico crónico.
  • La intensidad del dolor se relaciona con la posición o el movimiento, pero puede ser continuo cuando es severo.
  • Dolor (anorectal, perineal, en pene, etc.), disfunciones locales (debilidad muscular por hipertonía, perdida de coordinación), alteraciones del sueño, etc.

 

Al historiar a un paciente podemos encontrarnos con un posible comienzo en la zona genital, continuando con dolor en la uretra, después aumento en la urgencia y frecuencia de la micción, luego continua con dolor anal, dolor lumbar, cefaleas, ansiedad, estrés, fatiga y finalmente, disfunciones sexuales y depresión.

TRATAMIENTO FISIOTERÁPICO:

El tratamiento consiste fundamentalmente en técnicas analíticas y globales: liberación de los PG por digitopresión, la liberación de las restricciones de movilidad en las fascias (técnicas de inducción miofascial) y en los casos en los que existen cicatrices, regulación del ritmo cráneosacro; en los casos que lo precisen según la valoración inicial, tratamiento de la hipertonía diafragmática y de la musculatura abdominal como principales reguladores de la transmisión de presión intraabdominal.

La experiencia clínica demuestra que los estiramientos sostenidos lentamente son mucho más efectivos que los estiramientos rápidos.

  • Exploración física

Los PG se identifican por medio de la palpación, en primer lugar superficial y posteriormente profunda. Además de la valoración de los PG, conviene valorar el tono basal del diafragma torácico, de la cincha abdominal subumbilical, del suelo pélvico y finalmente, la movilidad y consistencia del tejido conjuntivo en todas esas zonas.

Se hará una evaluación de la postura en bipedestación (simetría de pliegues, respiración, referencias óseas, etc.).

  • Palpación profunda. Al explorar la zona para encontrar el área de PG y la banda tensa que lo engloba, se puede encontrar: hiperirritabilidad, inmovilidad, sensibilidad dolorosa, edema, tensión y contractura muscular.

El «signo del salto» es característico y nos da una pista inestimable de que estamos ante un PG.

El principio fundamental de la terapia esta basado en la liberación miofascial a través de la desactivación de los PG y la reeducación muscular.

El tratamiento efectivo en un cuadro doloroso crónico, requiere de un equipo multidisciplinario.

Lo enfocaremos según su etiología:

  • Trauma físico en: ciclismo, parto, cirugía urológica, ginecológica o coloproctológica.
  • Inflamación de los órganos o estructuras de la pelvis: prostatitis, cistitis, uretritis, endometriosis, vaginitis, proctitis, hemorroides o fisuras anales.
  • Tratamiento de las cicatrices

Las cicatrices abdominales, perineales o lumbosacras pueden causar dolor abdominal o dolor pélvico además de limitar la movilidad de músculos y fascias.

  • Tratamiento psicológico: la meditación, yoga, y terapia psicológica

unida a la terapia física se esta mostrando como un método más eficaz para el alivio del dolor y de los síntomas disfuncionales urinarios que los métodos tradicionales. Así, obtienen marcadas mejorías en el 72% de los casos.

En la Clínica Silvia Molins, desde la Fisioterapia y Osteopatía tratamos con las técnicas más eficaces con el objetivo de disminuir dicha tensión y con ello aliviar el dolor.

La hipertonía de la musculatura en la mayoría de caso no se es consciente de ella.Y es que algunas personas pueden encontrar dificultad para relajarse, en general, para rebajar la tensión en los músculos de todo su cuerpo y así presentar un aumento de tono en los músculos de su suelo pélvico,

Podemos actuar de forma manual para aliviar la tensión y mejorar el estado de la musculatura perineal. Eliminando los puntos dolorosos, equilibrando con el resto de componentes del compartimento lumbo-abdomino-pélvico, las técnicas miofasciales, los estiramientos… son algunas de las técnicas manuales que un profesional especializado pondrá a tu disposición para mejorar tu dolor pélvico crónico.

Además, ponemos a tu alcance si fuera necesario biofeedback con el que podrás tomar conciencia del estado de contracción-relajación de tu musculatura y aprender a manejar la tensión, o la electroterapia, con buenos resultados tanto en la relajación de los músculos del suelo pélvico como en la disminución del dolor.

 

Además, ese tratamiento puede requerir el trabajo en equipo de diversos profesionales, o lo que es lo mismo, un enfoque interdisciplinar como, por ejemplo, el de la Psicología y la Fisioterapia.

Consejos:

  1. Cuida tu alimentación para favorecer el tránsito intestinal y la evacuación. Realizar esfuerzos para defecar cada vez que vamos al WC supone un aumento de presión sobre los músculos del suelo pélvico que, aumentarán su tensión, empeorando el cuadro de dolor. Pon en práctica la postura correcta a la hora de evacuar. Hidratarte adecuadamente, realizar actividad física regularmente y alimentarte de forma equilibrada.
  2. Sé consciente de tu respiración: hay que dar conciencia a nuestro diafragma para que trabaje acompañado de tu suelo pélvico. Tomar conciencia de tu respiración y aprender a utilizar tu diafragma de manera adecuada, te ayudará a la hora de relajar de los músculos de tu suelo pélvico, aliviando la tensión y disminuyendo el dolor.
  3. Modifica tu actividad física: No todas las actividades físicas son recomendables para aquellas personas que padecen dolor pélvico crónico.

Por ello, y mientras tu fisioterapeuta no te indique lo contrario:

  • Evita los ejercicios de Kegel
  • No realices abdominales tradicionales.
  • Cuidado con el Pilates por ejemplo que también ejercen hiperpresión sobre el periné.
  • Evita cargar peso de forma repetida y, si tienes que hacerlo puntualmente,aprende a levantar peso sin dañar tu suelo pélvico.
  • Evita la penetración en tus relaciones sexuales, ya que puede aumentar la hipertonía y el vaginismo, hasta que el tratamiento vaya avanzando.
  • No pases mucho tiempo sentada ni de pie, aumentarás la tensión sobre tu suelo pélvico.
  • Sustituye los deportes de impacto por otra actividad física respetuosa con tu musculatura perineal.
  • Cuida tu postura

Conclusión

El síndrome de dolor miofascial causa un gran número de invalideces crónicas, disminución de la calidad de vida y fuertes sufrimientos a quién la padece.

El efecto sumatorio de patrones de tensión pélvica mantenida, traumas, inflamaciones o enfermedades de órganos pélvicos pueden sobrecargar los músculos, estimulando el desarrollo de los PG y la hipertonía del suelo pélvico.

Un músculo acortado e hipertónico mantenido en el tiempo se asfixia. Por eso cuanto mayor es el tiempo de evolución de la disfunción más lento es el proceso de recuperación, tanto para músculo, como para nervio y fascia. El factor clave es el tiempo.