TRATAMIENTO TENDINITIS DEL SUPRAESPINOSO

El supraespinoso es un músculo de forma triangular que se origina en la fosa supraespinosa de la escápula, su tendón pasa por debajo del acromion y se fija en la punta de la tuberosidad mayor del húmero. Es un músculo profundo que está cubierto en gran parte por el trapecio, por lo que es de difícil accesibilidad palpatoria.

Debido a que discurre por un canal muy estrecho, aprovecha la bolsa subdeltoidea (la cual está encima de su tendón) para no rozar con el acromion.

Su función es la de abductor, es decir de separación del brazo con respecto al tronco.

Está inervado por el nervio supraescapular, con aportes nerviosos de C4, C5 y C6, mayoritariamente de C5, lo que explica la relación entre las disfunciones de la columna cervical y la aparición de esta patología como veremos más adelante.

El supraespinoso forma parte de lo que se conoce como manguito de los rotadores, y hace referencia al conjunto de músculos y tendones conectan la escápula con la cabeza del húmero, cumpliendo la importante función de mantener y estabilizar esta cabeza dentro de la cavidad glenoidea de la escápula durante los movimientos del hombro.

El manguito rotador se compone, además del supraespinoso, por los siguientes músculos:

  • El infraespinoso, que se origina en la fosa infraespinosa de la escapúla y se inserta en el tubérculo mayor del húmero. Rota el brazo externamente.
  • El redondo menor, que se origina en el borde lateral de la escápula y se inserta en el tubérculo mayor del húmero, y también rota el brazo externamente.
  • El subescapular, proveniente de la fosa subescapular de la escápula, que se inserta en el tubérculo menor del húmero. Este músculo rota internamente el húmero.

Cabe destacar, además, que la cintura escapular es el conjunto articular que más variedad y amplitud de movimientos posee del cuerpo humano. Esto es debido a un diseño en el que la cabeza humeral apenas está cubierta por la superficie glenoidea escapular. Para compensar esta falta de contacto entre las dos superficies articulares, alrededor existen partes blandas que estabilizan la articulación y evitan la luxación, y son fundamentalmente:

  • el rodete glenoideo, que es una estructura fibrocartilaginosa destinada a aumentar la concavidad de la superficie glenoidea articular.
  • la cápsula articular, que rodea toda la articulación y la estabiliza mediante engrosamientos de la misma que constituyen los ligamentos glenohumerales.

 

La patología más común cuando hablamos del conjunto del manguito rotador, es la tendinitis, que consiste en la inflamación de alguno de los tendones o músculos de los rotadores del hombro en las acciones de la vida cotidiana o laboral, como sujetar cargas, utilizar el ratón del ordenador, dormir en una mala postura u otras pueden causar esta patología.

De todos los músculos que componen este complejo, el más propenso a sufrir esta lesión es el supraespinoso. De hecho, la tendinitis del supraespinoso sería la causante del 60% de los dolores en el hombro.

Es la alteración más común debido a que el tendón de este músculo sufre cierta compresión entre la cabeza humeral y el acromion cuando se desliza durante la elevación del brazo. El roce y la compresión repetidas suponen un microtraumatismo reiterado que produce alteraciones degenerativas en el segmento menos irrigado del tendón. Estas alteraciones podrían incluir:

  • roturas parciales: no afectan a todo el espesor del tendón, y pueden ser superiores, intratendionosas o inferiores, según sean las capas afectadas.
  • roturas completas: afectan a todo el espesor del tendón, y existe una disrupción que permite la comunicación del espacio intrarticular con el espacio subacromial.
  • roturas masivas: son roturas completas de gran tamaño en las que la retracción de los bordes tendinosos es importante, y permiten que asome la cabeza humeral en el espacio subacromial.

Estas roturas tendinosas traerán dos consecuencias directas:

  • Por un lado, el dolor. En el caso de lesiones traumáticas, este dolor aparecerá de manera aguda, mientras que en el caso de roturas degenerativas por la edad, el problema incluirá dolor e inflamación regional de meses o años de evolución.

Es un dolor en la cara externa del húmero irradiado hacia la inserción del deltoides, que aumenta si el paciente deja el brazo caído. El dolor nocturno puede ser muy intenso, hasta el punto de que no deje conciliar el sueño o despierte al paciente durante la noche

  • Por otro lado, aparecerá impotencia funcional. No hay limitación de la movilidad pasiva, pero la elevación activa en abducción presenta un arco doloroso de 70º-120º que reaparece en la aducción y ocasionalmente se acompaña de crepitación o chasquido.

El diagnóstico viene dado por la clínica y la exploración física que hemos comentado, y las por las pruebas de imagen que son principalmente tres. Una radiografía simple no permite evaluar las lesiones tendinosas, pero aporta información acerca de si existe alguna causa estructural que propicie la aparición de una patología del manguito, como por ejemplo una artrosis acromioclavicular, o alteraciones de la posición de la cabeza glenohumeral que condicionen la compresión del espacio subacromial. Para poder evaluar el estado del tendón, es preciso realizar una ecografía o una resonancia magnética. Con una de estas dos últimas pruebas será posible saber si el manguito está roto, si está inflamado o si existe inflamación del espacio subacromial.

Desde un punto de vista osteopático, hay dos disfunciones que se producen con frecuencia en problemas de tendinitis del supraespinoso, y que están relacionadas con esa alteración de la posición de la cabeza humeral que acabamos de describir, y son las lesiones de superioridad y anterioridad de la cabeza humeral. Sobre todo la lesión de superioridad, hace que disminuya el espacio subacromial y aumente el rozamiento de las estructuras, por ello es de vital importancia revisar si existe o no esta disfunción para poder tratarla. En este caso, se suelen tratar con técnicas articulatorias que pueden ir seguidas de alguna manipulación con impulso de alta velocidad, con el objetivo de reubicar esa cabeza humeral en su espacio habitual.

Por otro lado, es interesante saber que alrededor del 60% de las tendinitis del supraespinoso presentan un problema de inervación, es decir, metamérico. Hemos dicho al comienzo que la inervación del supraespinoso a través del nervio supraescapular proviene de los niveles cervicales bajos, por lo tanto, otro aspecto importante del tratamiento de esta patología será revisar si esos niveles presentan disfunción y tratarlos para restaurar el equilibrio. Se suelen utilizar maniobras de alta velocidad y baja amplitud para, además de restablecer el equilibrio biomecánico, romper el bucle de hiperactividad gamma que mantiene el espasmo muscular, y recuperar el buen aporte vascular de la zona mediado por el sistema nervioso vegetativo.

En este sentido, es también recomendable revisar los desfiladeros escapulotorácicos (interescalénico, costoclavicular y pectoral menor), para asegurarnos de que no existen puntos de compresión en ellos que pongan en conflicto la inervación o la vascularización del músculo.

También deberemos evaluar y tratar todos los desequilibrios musculares que puedan influir, como por ejemplo el trapecio, el deltoides, el bíceps, el pectoral mayor, o también el infraespinoso, redondo menor y subescapular que como hemos visto forman parte junto al supraespinoso del manguito rotador.

En relación con esto, desde la clínica Silvia Molins también realizamos un estudio postural global para detectar aquellos desequilibrios que estén influyendo en la alteración de la posición del hombro.

Otro aspecto a tener en cuenta es la influencia del sistema visceral. Ya hemos visto en alguna ocasión anterior que una alteración de un órgano interno, puede poner en tensión diversas estructuras fasciales que alteren la biomecánica de la cintura escapular. Además, el buen funcionamiento visceral desde el punto de vista bioquímico, también es de suma importancia porque es el que va a permitir o no la buena reparación de los tejidos lesionados. Desde la clínica os podemos orientar también en este sentido.

En relación con lo que hemos comentado de la alteración de los desfiladeros, sería interesante también incluir técnicas de movilización neurodinámica para restablecer la función neural que pueda haberse visto comprometida.

Por último, aconsejaremos al paciente ejercicios para elongar la musculatura acortada, fortalecer la musculatura débil y también ejercicios de reposicionamiento de esa cabeza humeral como por ejemplo ejercicios de autodecoaptación.

Por tanto, si sufres de alguna patología de hombro como la tendinitis del supraespinoso, acude a nuestra clínica Silvia Molins, exploraremos el problema y pautaremos el mejor tratamiento posible teniendo en cuenta todos estos aspectos que acabamos de describir.

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