Tratamiento osteopático del esguince de tobillo

Un esguince es una lesión de los ligamentos generalmente por distensión,  acompañada de inflamación, hematoma en los casos más graves y dolor que provoca una limitación funcional. Se trata de una lesión sumamente común que afecta a muchas personas durante una amplia variedad de actividades.

En un esguince de tobillo se hace referencia, por tanto, a una distensión de los ligamentos del tobillo, más frecuentemente en la parte lateral o externa. Este esguince suele producirse por un mecanismo de flexión plantar sumado a una inversión forzada del pie, lo que origina un bostezo articular externo y anterior que, sumado al componente de carga al estar el individuo de pie, produce esta distensión ligamentosa que hemos comentado.

De todos los haces que componen este ligamento lateral externo del tobillo, los que se lesionan con más frecuencia y en orden de frecuencia son: el ligamento peroneoastragalino anterior y el peroneocalcáneo. También es posible la lesión del ligamento peroneoastragalino posterior, pero en este caso suele llevar asociada alguna otra lesión como una fractura ósea.

Además de este sistema ligamentario, que también podría incluir a los retináculos de la musculatura extensora del pie y los dedos o de los peroneos, se lesiona también el sistema muscular externo de la pierna, en este caso los músculos peroneos. Incluso, si el esguince es muy importante, la tensión muscular del peroneo lateral corto podría provocar una fractura por avulsión de la apófisis estiloides del 5º metatarsiano, o provocar una distensión de la membrana interósea que une tibia y peroné. De ahí la importancia de que realicemos un buen diagnóstico diferencial para establecer cual es el estado real de la lesión que nos encontramos.

Según la gravedad del esguince, se puede clasificar en:

  • Grado I: es un estiramiento o desgarro ligero del ligamento con dolor, inflamación y rigidez leves. El tobillo está estable y se suele poder caminar con mínimo dolor.
  • Grado II: es un desgarro más grande pero incompleto con dolor, inflamación y hematoma moderados. Aunque el tobillo a veces se siente estable, las zonas dañadas son sensibles al tacto y caminar es doloroso.
  • Grado III: es un desgarro completo del ligamento o ligamentos con dolor, inflamación y hematoma severos. El tobillo está inestable y generalmente no es posible caminar porque el tobillo cede y hay dolor intenso.

Desde un punto de vista osteopático, además de las lesiones que hemos visto, tendremos en cuenta la aparición de otras disfunciones biomecánicas que alterarán no solo el pie, sino al conjunto de estructuras del organismo.

Las disfunciones más comunes a nivel local son:

  • Compresión de la articulación tibiotarsiana.
  • Astrágalo anterior, o tibia anterior.
  • Disfunción de la articulación peroneotibial inferior.
  • Calcáneo interno o varo.
  • Inferioridad de la pareja cuboides-escafoides.
  • Eventualmente también puede existir una disfunción de superioridad de la 2ª cuña o alteración de los metatarsianos.

Además de estas disfunciones locales, pueden aparecer afectaciones en algún otro lugar del cuerpo siguiendo una cadena lesional ascendente. En este caso, hablamos de:

  • Cabeza del peroné posterior.
  • Iliaco posterior homolateral.

Si esto prosigue, habrán adaptaciones a lo largo de toda la columna vertebral que pueden provocar molestias en la espalda, e incluso podemos encontrar disfunción en el cóndilo occipital del mismo lado de la lesión, dando lugar por ejemplo a cefaleas o mareos en el paciente que ha tenido un origen podal.

Esto es debido a que esa caída del par cuboides-escafoides provoca un estado de falsa pierna corta en el paciente con un acortamiento de toda la cadena posterior, poniendo además en tensión excéntrica al psoas con las consiguientes consecuencias sobre el diafragma, la columna lumbar y el resto de la organización postural del paciente.

En la clínica Silvia Molins somos especialistas en la identificación de todas estas disfunciones, y en el consiguiente tratamiento que pasaremos a describir a continuación.

Es  fundamental tratar un esguince de tobillo de manera precoz para evitar posibles consecuencias, como adherencias, atrofia muscular, alteración de la movilidad, propiocepción, etc, de hecho, las primeras 48h post esguince marcarán en gran medida la evolución que éste tendrá en el tiempo.

En primer lugar trataremos las disfunciones biomecánicas que hemos visto anteriormente y se tratarán también las alteraciones de los tejidos blandos, todo esto mediante técnicas de manipulación articular, articulatorias, de drenaje linfático, circulatorias, de puntos gatillo, ligamentarias, musculares, etc, finalizando con un vendaje funcional que permita al paciente caminar y realizar todos aquellos movimientos que no ponen en peligro al ligamento lesionado, a la vez que lo protegen de sufrir cualquier nueva distensión.

Además, se pueden utilizar también otros medios para ayudar a reducir la inflamación y mejorar la circulación, como el uso del frío, ultrasonidos o nuestra máquina de diatermia profunda que se encargará de mejorar el aporte vascular y funcionamiento celular con el fin de acortar los plazos de recuperación.

Es algo frecuente que se utilicen medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno para hacer frente al proceso inflamatorio, sin embargo, la inflamación no se debe suprimir sino que únicamente se debe controlar cuando ésta es desmesurada. Esta inflamación es necesaria para la buena reparación del tejido, de esta manera si se emplean medicamentos antiinflamatorios estamos incidiendo negativamente en su recuperación. Es mejor opción utilizar entonces los medios físicos o mecánicos que acabamos de describir en el caso de que el paciente note mucha incomodidad.

Conforme el paciente vaya evolucionando, se incluirán también ejercicios de fortalecimiento muscular y propioceptivos para restaurar el buen equilibrio biomecánico del pie, y prepararlo para reaccionar positivamente ante nuevos desequilibrios que se pudieran producir y evitar así que la patología se cronifique y se haga recidivante.

También se hará hincapié en restablecer el equilibrio global, ya que hemos visto que se pueden provocar adaptaciones a distancia. Se tratará entonces la pelvis, la columna vertebral o incluso el cráneo si éstas se han producido.

Por tanto, si acabas de sufrir un esguince de tobillo o si sufres de esguinces recidivantes, ponte en contacto con la clínica Silvia Molins para que podamos evaluar el problema y ofrecer la mejor y más global solución posible.