Osteopatía en el Síndrome del Túnel Carpiano

El túnel carpiano es un canal o pasadizo que se encuentra situado en la cara anterior o flexora de la muñeca, situado entre los huesos de la misma y el ligamento anular del carpo, por el cual pasan los tendones flexores de los dedos y el nervio mediano, que es un nervio sensitivo y motor. Por un lado conduce la sensibilidad de la cara palmar del pulgar, índice, mayor y mitad radial del anular así como la eminencia tenar en la palma. También inerva a los músculos intrínsecos de la mano fundamentalmente de esa eminencia tenar.

El síndrome del túnel carpiano se podría definir, por tanto, como una neuropatía periférica que ocurre cuando el nervio mediano queda comprimido dentro del túnel carpiano, a nivel de la muñeca. Sin embargo, existe un término descrito en 1973 por Upton y McComas que es el “síndrome de doble atrapamiento”, ya que observaron que la mayoría de pacientes con síndrome del túnel del carpo presentaban también evidencia electrofisiológica de una lesión en el nervio en la zona cervical. Esto nos debe hacer pensar en que el nervio mediano pueda estar comprimido en más de un punto a lo largo de su recorrido. Esta teoría biomecánica está vigente por más de 40 años, pero nuevas investigaciones arrojan una nueva luz sobre los posibles factores en la producción de esta neuropatía, como el bloqueo del transporte axonal, sobre/infraexcitación de los canales iónicos, inflamación del ganglio de la raíz dorsal, sensibilización central, o inflamación de la médula espinal o del propio nervio periférico. Sin embargo, y pese a estos nuevos descubrimientos, siguen existiendo lugares por los que el nervio mediano puede quedar comprimido aunque no sea la propia emergencia de la raíz a nivel cervical, y que serían por ejemplo, los desfiladeros escapulotorácicos, el ligamento de Weitbrecht o el músculo pronador redondo. Por tanto, debemos tener presentes y revisar estas estructuras durante nuestra exploración, ya que habitualmente se encuentran en disfunción cuando existe un síndrome del túnel carpiano.

Se asocia con traumatismos ocupacionales repetitivos, artritis reumatoide, embarazo, acromegalias, fracturas de muñeca, y otras condiciones, si bien en el 15 % de los casos es idiopático y ocurre  casi siempre en personas de 30 a 60 años de edad, siendo más común en las mujeres que en los hombres. Otros factores que pueden llevar al síndrome del túnel carpiano incluyen: alcoholismo, obesidad, amiloidosis, infecciones, etc.

Los síntomas de este síndrome suelen aparecer de forma gradual y se caracterizan por:

  • Torpeza de la mano al coger objetos o debilidad.
  • Entumecimiento u hormigueo en el pulgar y en los dedos índice, mayor y parte radial del anular.
  • Entumecimiento u hormigueo en la palma de la mano.
  • Dolor que se extiende al codo.
  • Dolor en la mano o la muñeca.
  • Problemas con los movimientos finos de los dedos (coordinación) en una o ambas manos.
  • Sensaciones de calor o calambre.
  • Sensación de hinchazón de los dedos, incluso si no la presentan de manera aparente.
  • Alteraciones de la sensibilidad al frío o al calor.
  • Y en casos más avanzados, atrofia de la musculatura.

Para realizar el diagnóstico de este síndrome tendríamos que confeccionar una cuidadosa anamnesis y examen físico del paciente que nos permitan detectar las zonas de posible atrapamiento nervioso. Dentro de este examen físico se encuentran una serie de maniobras que deliberadamente disminuyen o aumentan el espacio de tránsito por dicho túnel, comprobando con ello si aumenta o disminuye la sintomatología:

  • Test de Phalen: se realiza una flexión palmar de ambas muñecas enfrentadas a 90 grados, con lo que se reduce el espacio del canal carpiano. En esta posición, el paciente describe parestesias en la mano.
  • Test de Tinel: se percute directamente sobre el ligamento anular del carpo, lo que produce una sensación de calambre hacia los dedos en el caso de que exista disfunción.

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Por otro lado, desde un punto de vista osteopático, habría que completar este examen con otras maniobras que irán encaminadas a poner de manifiesto si existe compresión del nervio mediano en algún otro punto de su recorrido, además de en el canal del carpo.

  • Se realizarán test cervicales, de movilidad, test de Jackson, etc., para ver si existe algún compromiso de la raíz nerviosa a este nivel.
  • También test de evaluación de los desfiladeros escapulotorácicos:
    • Test de Adson: Valora la compresión del plexo braquial y arteria subclavia a su paso por el desfiladero interescalénico. El paciente se encuentra en sedestación. El terapeuta, que se encuentra detrás, toma el pulso radial del paciente con su mano externa. Con la mano interna coloca la cabeza del paciente en lateroflexión-rotación contralateral. Una disminución del pulso en la arteria radial, es significativo de espasmo de los escalenos.
    • Test de Eden: Valora la compresión del plexo braquial y arteria y vena subclavia a su paso por el desfiladero costo-clavicular. El paciente se encuentra en sedestación. El terapeuta, que se encuentra detrás, toma el pulso radial del paciente con su mano externa. La mano interna hará descender el muñón del hombro. Una disminución del pulso en la arteria radial, es significativo de disminución del espacio del desfiladero costo-clavicular.
    • Test de Wright: Valora la compresión del plexo braquial y arteria y vena subclavia a su paso por el desfiladero del pectoral menor. El paciente se encuentra en sedestación. El terapeuta, que se encuentra detrás, toma el pulso radial del paciente con su mano externa. Coloca la mano interna sobre cabeza del paciente, que coloca en rotación contralateral. El terapeuta eleva el brazo del paciente colocándolo en flexión de 90º y en rotación externa. Una disminución del pulso en la arteria radial, es significativo de disminución del espasmo del pectoral menor.
  • Se evaluarán también el resto de tejidos blandos que puedan comprimir el nervio: tabique intermuscular interno del brazo, ligamento de Weitbrecht, músculos pronador redondo y flexores superficiales y profundos de los dedos, etc.
  • También se hace especial hincapié en la evaluación posturológica del paciente, ya que están muy relacionados los desequilibrios posturales con la aparición de las alteraciones que hemos comentado, y que pueden ser susceptibles de provocar esta patología.

Una vez identificadas todas las estructuras que intervienen en la lesión, pasaremos a tratarlas mediante las técnicas más indicadas en cada caso:

  • Manipulaciones articulares: de la región suboccipital, cervical o dorsal según se requiera, clavícula, primera costilla, articulación glenohumeral, articulación húmerocubital, así como el resto de disfunciones biomecánicas del resto del cuerpo que puedan estar relacionadas.
  • Tratamiento de tejidos blandos: mediante stretching muscular o masaje de la musculatura implicada.
  • Técnicas fasciales: como el creeping o maniobras de inducción.
  • Técnicas de movilización neurodinámica: encaminadas a liberar todo el trayecto del nervio dentro de su recorrido.

En la clínica Silvia Molins realizamos estos exámenes de manera exhaustiva, identificando todas las estructuras implicadas y aplicando el tratamiento más completo para su solución. Además, explicamos pautas de higiene postural o medidas de prevención así como ejercicios y estiramientos encaminados a dar continuidad al tratamiento más allá de la consulta.

Si sufres del síndrome del túnel carpiano, ponte en contacto con nosotros y te ayudaremos a solucionarlo.

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