Tratamiento osteopático de la fascitis plantar

La fascitis plantar es una lesión que afecta a la fascia o aponeurosis plantar. Ésta es una banda gruesa de tejido conectivo ubicada en la planta del pie, y que se extiende desde la parte anterior del calcáneo (talón) hasta la parte anterior de los dedos. Es una estructura de soporte, cuya función principal es absorber el impacto y mantener la forma del pie.

Es una causa muy común de dolor en el pie y, pese a que puede parecer una lesión típica de deportistas, la fascitis plantar se presenta tanto en deportistas como en personas sedentarias. El dolor se da en la planta del pie, en la parte delantera del talón, o incluso en la cara interna del tobillo y es un dolor que empeora al caminar o hacer ejercicio.

Nos encontramos ante una patología multifactorial, puesto que son muchas y variadas las causas que pueden influir en su aparición. Las más frecuentes serían:

  • Pasar mucho tiempo de pie.
  • Alteraciones en el arco del pie (plano o cavo).
  • Retracción del tendón de Aquiles.
  • Pronación excesiva.
  • Flexión dorsal del tobillo limitada.
  • Debilidad de la musculatura del pie y de la planta del pie.
  • Sobrecarga por actividad física o deportiva.
  • Estiramientos no adecuados o ausencia de estiramientos.
  • Calzado inadecuado o defectuoso.
  • Enfermedades concomitantes (artritis, diabetes, gota…).
  • Nutrición inadecuada.
  • Factores genéticos.

El síntoma más común de la fascitis plantar es el dolor o sensación de ardor en el talón. Fundamentalmente esto se nota al apoyar el pie en el suelo por la mañana, debido a la retracción que sufre el tejido durante el descanso nocturno. Este dolor va disminuyendo generalmente a medida que el tejido se calienta, sin embargo puede aparecer de nuevo al estar largos periodos de pie, tras actividad física o al levantarse después de estar largo tiempo sentado.

El dolor es fuerte, y puede llegar a ser insoportable en el apoyo del peso corporal sobre el pie, o durante el movimiento de flexión dorsal de tobillo.

En una primera fase, los síntomas tienden a disminuir después de unos minutos de actividad, pero en una segunda fase el dolor aumenta en intensidad y tarda más en bajar, apareciendo además edema en el calcáneo y alteración del patrón de marcha con las consecuencias sobre otros elementos corporales siguiendo un patrón ascendente, como rodillas, caderas, pelvis, y toda la columna vertebral hasta llegar incluso al cráneo.

Por todo ello, desde la clínica Silvia Molins ponemos en marcha un exhaustivo plan de evaluación para detectar todas estas posibles consecuencias.

  • Realizamos pruebas osteopáticas para detectar las alteraciones estructurales en la articulación del pie y la  articulación de la rodilla, revisamos también la articulación de la cadera, la columna vertebral y el cráneo, y en especial la pelvis ya que juega un importante papel tanto en la transmisión de fuerzas hacia otras estructuras como en la marcha. En este caso, los huesos iliacos y el sacro deben realizar movimientos de rotación y torsión adecuados para asegurar una deambulación correcta, de modo que si hay algún bloqueo en estas estructuras podrían estar influyendo negativamente en la biomecánica del pie y con ello favoreciendo la aparición de la fascitis.
  • También realizamos exploraciones para saber si existen grupos musculares que están rígidos y no tienen la elasticidad correcta. Toda la musculatura de la parte posterior de la pierna y pie (gemelos, sóleo, tibial posterior,  extensor de los dedos…) pero sobre todo la inserción del soleo y los gemelos en el calcáneo formando el tendón de Aquiles.

Tras esto pasamos a realizar el tratamiento en función de las estructuras afectadas, como:

  • Técnicas para las rotaciones de cuboides, escafoides o astrágalo, valgo de calcáneo o compresión tibiotarsiana.
  • Tratamiento de todas las estructuras articulares ascendentes que estén implicadas como rodilla, cadera, pelvis y columna hasta C0, C1 y C2.
  • También técnicas de trabajo craneal, donde con frecuencia hay que trabajar la esfenobasilar, el occipucio, las membranas de tensión recíproca y revisar los captores posturales a este nivel (interrelación ojos-sistema estomatognático).
  • También hay que revisar el sistema visceral, en especial el colon por sus relaciones e implicaciones en la hipomovilidad de la pelvis.
  • Tratar la charnela toracolumbar por su relación con las glándulas suprarrenales y su consecuente acción antiinflamatoria orgánica.
  • Y por último técnicas de tejidos blandos para normalizar la musculatura del pie, la cadena posterior de la pierna, así como piramidales, glúteos y paravertebrales para liberar la pelvis.

Por otro lado, disponemos de una máquina de diatermia que nos ayuda a relanzar de manera eficaz los procesos de curación del cuerpo. Por un lado emite una corriente eléctrica que aumenta la temperatura local, de esta manera provocamos una vasodilatación y un mayor aporte de nutrientes al tejido. Y por otro lado proporciona una corriente electromagnética que mejora el metabolismo celular, acelerando así el proceso de reparación.

Además, hemos visto que también existen factores nutricionales que pueden influir en la fascitis plantar, al igual que en cualquier inflamación que ocurra en el organismo. Por ejemplo, un exceso de proteínas de origen animal o el consumo de lácteos, genera un estado de acidosis tisular que contribuye a la perpetuación de la fascitis. O también un déficit de elementos antioxidantes o ácidos grasos poliinsaturados que tienen en el organismo una acción antiinflamatoria. En este sentido, en nuestra clínica Silvia Molins podemos daros los consejos nutricionales más convenientes para ayudar con la recuperación de las estructuras.

Por todo ello, ponte en contacto con nosotros si sufres de fascitis plantar, para que podamos iniciar en el menor tiempo posible un eficiente plan de evaluación y tratamiento y ayudarte así a recobrar la normalidad de tu fascia plantar.

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