Tratamiento osteopático de la fascitis plantar

QUÉ OPININAN NUESTROS PACIENTES

La fascitis plantar es una lesión que afecta a la fascia o aponeurosis plantar. Ésta es una banda gruesa de tejido conectivo ubicada en la planta del pie, y que se extiende desde la parte anterior del calcáneo (talón) hasta la parte anterior de los dedos. Es una estructura de soporte, cuya función principal es absorber el impacto que se produce  en el pie al caminar y correr…y mantener la forma del pie, estabilizando el arco plantar.

 

¿Qué es la fascitis plantar?

 

La fascitis plantar es la inflamación de la fascia plantar y, generalmente, suele ser debida a un sobreuso (muy común en los deportistas), un estiramiento brusco de la misma, o la presencia de ciertos factores predisponentes. En estas situaciones se provoca una serie de microtraumatismos en el tejido que el cuerpo no tiene tiempo de reparar, de modo que terminan por producir su degeneración.

El tejido conectivo que forma parte de fascias, ligamentos y tendones es resistente, flexible y nos permite movernos con facilidad, pero en las zonas de tensión continua o de roce se va desgastando hasta que las fibras se debilitan, se deshilachan y finalmente se rompen.

Lo más habitual para sospechar de una fascitis plantar es notar dolor en la planta del pie, como un pinchazo debajo del talón, al levantarse por la mañana o empezar a caminar. Tras un rato caminando se puede notar mejoría, pero reaparece cada vez que se reinicia la marcha tras un periodo de reposo (aunque sea breve).  Presionar sobre el talón o extender la planta del pie, estirando de los dedos hacia nosotros también provoca dolor.

 ¿Cuáles son las causas?

Hasta hace relativamente poco tiempo se pensaba que este problema estaba asociado únicamente a la presencia de un espolón en el talón, y aunque es cierto que esta es una de las causas principales de la fascitis plantar, no es la única. Un espolón es una protuberancia ósea que se forma en un lado de la curvatura ascendente del calcáneo (hueso del talón). La presencia de un espolón puede causar la inflamación de los tejidos vecinos, entre ellos la fascia.

Nos encontramos ante una patología multifactorial, puesto que son muchas y variadas las causas que pueden influir en su aparición. Las más frecuentes serían:

  • Pasar mucho tiempo de pie.
  • Alteraciones en el arco del pie (plano o cavo).
  • Retracción del tendón de Aquiles.
  • Pronación excesiva.
  • Flexión dorsal del tobillo limitada.
  • Debilidad de la musculatura del pie y de la planta del pie.
  • Sobrecarga por actividad física o deportiva: por correr largas distancias (o acumular entrenamientos), especialmente en terrenos con pendientes pronunciadas o superficies desiguales. Utilizar un calzado inadecuado, con demasiada amortiguación o una sujeción deficiente del arco plantar o del talón, puede tener las mismas consecuencias.
  • Estiramientos no adecuados o ausencia de estiramientos.
  • Calzado inadecuado o defectuoso.
  • Enfermedades concomitantes (artritis, diabetes, gota…).
  • Nutrición inadecuada.
  • Factores genéticos.
  • Exceso de peso.
  • Debilidad del sóleo. Es un músculo situado por debajo del gemelo y se encarga de la flexión de la planta del pie. Si está débil, el paciente intenta suplirlo modificando el paso y pudiendo provocar así otro tipo de lesiones.
  • Edad:conforme envejecemos la fascia plantar va perdiendo elasticidad. Además la musculatura que participa en el movimiento del tobillo y pie también va perdiendo su fuerza, y la capacidad de regeneración disminuye. Incluso la capa de grasa presente en el talón también disminuye y deja de amortiguar gran parte del impacto recibido por el pie, favoreciendo la aparición de lesiones en la fascia.
  • Espolón calcáneo:Es un crecimiento anómalo de hueso con forma de pico de pato en la zona donde la fascia se al calcáneo. Suele producirse debido a una tracción repetitiva de la musculatura de la planta del pie, pero no siempre va asociado a la fascitis plantar.

¿Qué síntomas aparecen?

El síntoma más común de la fascitis plantar es el dolor o sensación de ardor en el talón. Fundamentalmente esto se nota al apoyar el pie en el suelo por la mañana, debido a la retracción que sufre el tejido durante el descanso nocturno. Este dolor va disminuyendo generalmente a medida que el tejido se calienta, sin embargo puede aparecer de nuevo al estar largos periodos de pie, tras actividad física o al levantarse después de estar largo tiempo sentado.

En ocasiones el dolor puede acabar alcanzando el tobillo o incluso los dedos de los pies.

En el caso que el dolor sea muy intenso, pueden realizarse radiografías o ecografías para descartar otro tipo de lesión.

Un diagnóstico correcto y precoz de la fascitis plantar es fundamental para poder llevar a cabo un tratamiento adecuado y eficaz con el fin de que la dolencia desaparezca.

El dolor es fuerte, y puede llegar a ser insoportable en el apoyo del peso corporal sobre el pie, o durante el movimiento de flexión dorsal de tobillo.

En una primera fase, los síntomas tienden a disminuir después de unos minutos de actividad, pero en una segunda fase el dolor aumenta en intensidad y tarda más en bajar, apareciendo además edema en el calcáneo y alteración del patrón de marcha con las consecuencias sobre otros elementos corporales siguiendo un patrón ascendente, como rodillas, caderas, pelvis, y toda la columna vertebral hasta llegar incluso al cráneo.

¿Cómo tratamos la fascitis plantar?

Es muy importante ponerse en manos de un especialista que confirme el diagnóstico y que oriente sobre la recuperación, adapte un plan de entrenamiento y  objetivos deportivos (si es el caso).  La recuperación de la fascitis plantar puede ser lenta, con un periodo de recuperación que oscila entre 3 y 18 meses. Si el tratamiento se inicia en las primeras 6 semanas mejora el pronóstico y se evitan recaídas.

En la valoración clínica, el fisioterapeuta buscará sensibilidad a la presión en el talón, enrojecimiento de la zona y evidencias de hinchazón. En ocasiones ayuda tener un estudio de la marcha informatizado o una medición posturológica.

El tratamiento es relativamente simple y bastante efectivo. Se debe mantener el tratamiento hasta la remisión del dolor, ya que el problema puede tardar varios meses en resolverse. Las dos medidas principales son la aplicación de maniobras antiinflamatorias y la recomendación de ejercicios de estiramiento para el talón.

También resulta muy útil la aplicación de vendajes que sujetan el pie, asegurando que se pisa correctamente sin realizar ningún movimiento repetitivo que agrave la lesión (para proteger la zona lesionada, al caminar se tiende a pisar de distinta forma, apoyando el peso en otras zonas que finalmente también resultan perjudicadas).

Los estiramientos que se realizan en la clínica y en domicilio engloban generalmente toda la musculatura del pie, tobillo y pierna. Además, se debe realizar masaje transversal profundo con hielo (varias veces al día) sobre los tejidos afectados por la lesión.

El fisioterapeuta-osteópata revisará tu postura, así como las cadenas musculares y fasciales que hayan podido favorecer la lesión o que se ven afectadas debido a la lesión. En algunos casos es necesario realizar  técnicas de manipulación para restablecer el movimiento articular.

En ocasiones, es recomendable el uso de taloneras o zapatos con un talón ligeramente elevado, ya que reduce la tensión sobre la fascia.

¿Cómo se previene?

Podemos darte muchos consejos que te ayudarán a prevenir la fascitis plantar:

  • Evita el sobrepeso y la obesidad. Además de otras complicaciones en tu estado de salud, los kilos de más someten a la fascia plantar a un esfuerzo adicional.
  • Usa siempre un calzado adecuado a tus necesidades, especialmente para caminar y hacer ejercicio.
  • Evita en la medida de lo posible estar mucho tiempo de pie.
  • Alterna tu ejercicio habitual con otras actividades que no tengan impacto sobre la fascia o el talón (como nadar y montar en bicicleta), entrena en superficies blandas como hierba o tierra y disminuye la intensidad de tu entrenamiento.
  • Haz estiramientos específicos de la fascia plantar (pero también del tendón de Aquiles y los músculos de las piernas), al menos 2 veces al día e incluir estos ejercicios en nuestro plan de estiramientos habitual.
  • Calienta con una carrera suave de 5-10 minutos antes del entrenamiento.
  • Aplica hielo (crioterapia). Es un antiinflamatorio y analgésico eficaz y barato. Se aplica en sesiones de 10-15 minutos unas 3-4 veces al día y especialmente después del ejercicio. Incluso aunque ya no haya dolor y la lesión esté superada, nos ayudará a prevenir recaídas.

En la Clínica de Fisioterapia y Osteopatía Silvia Molins tratamos de forma completa y eficaz las lesiones derivadas de la actividad física. Además, tenemos un equipo profesional con mucha experiencia en el tratamiento de corredores.

Si tienes cualquier tipo de lesión o quieres saber más sobre el tratamiento de la fascitis plantar no dudes en venir a visitarnos.

Por todo ello, desde la clínica Silvia Molins ponemos en marcha un exhaustivo plan de evaluación para detectar todas estas posibles consecuencias.

  • Realizamos pruebas osteopáticas para detectar las alteraciones estructurales en la articulación del pie y la  articulación de la rodilla, revisamos también la articulación de la cadera, la columna vertebral y el cráneo, y en especial la pelvis ya que juega un importante papel tanto en la transmisión de fuerzas hacia otras estructuras como en la marcha. En este caso, los huesos iliacos y el sacro deben realizar movimientos de rotación y torsión adecuados para asegurar una deambulación correcta, de modo que si hay algún bloqueo en estas estructuras podrían estar influyendo negativamente en la biomecánica del pie y con ello favoreciendo la aparición de la fascitis.
  • También realizamos exploraciones para saber si existen grupos musculares que están rígidos y no tienen la elasticidad correcta. Toda la musculatura de la parte posterior de la pierna y pie (gemelos, sóleo, tibial posterior,  extensor de los dedos…) pero sobre todo la inserción del soleo y los gemelos en el calcáneo formando el tendón de Aquiles.

Tras esto pasamos a realizar el tratamiento en función de las estructuras afectadas, como:

  • Técnicas para las rotaciones de cuboides, escafoides o astrágalo, valgo de calcáneo o compresión tibiotarsiana.
  • Tratamiento de todas las estructuras articulares ascendentes que estén implicadas como rodilla, cadera, pelvis y columna hasta C0, C1 y C2.
  • También técnicas de trabajo craneal, donde con frecuencia hay que trabajar la esfenobasilar, el occipucio, las membranas de tensión recíproca y revisar los captores posturales a este nivel (interrelación ojos-sistema estomatognático).
  • También hay que revisar el sistema visceral, en especial el colon por sus relaciones e implicaciones en la hipomovilidad de la pelvis.
  • Tratar la charnela toracolumbar por su relación con las glándulas suprarrenales y su consecuente acción antiinflamatoria orgánica.
  • Y por último técnicas de tejidos blandos para normalizar la musculatura del pie, la cadena posterior de la pierna, así como piramidales, glúteos y paravertebrales para liberar la pelvis.

Por otro lado, disponemos de una máquina de diatermia que nos ayuda a relanzar de manera eficaz los procesos de curación del cuerpo. Por un lado emite una corriente eléctrica que aumenta la temperatura local, de esta manera provocamos una vasodilatación y un mayor aporte de nutrientes al tejido. Y por otro lado proporciona una corriente electromagnética que mejora el metabolismo celular, acelerando así el proceso de reparación.

Además, hemos visto que también existen factores nutricionales que pueden influir en la fascitis plantar, al igual que en cualquier inflamación que ocurra en el organismo. Por ejemplo, un exceso de proteínas de origen animal o el consumo de lácteos, genera un estado de acidosis tisular que contribuye a la perpetuación de la fascitis. O también un déficit de elementos antioxidantes o ácidos grasos poliinsaturados que tienen en el organismo una acción antiinflamatoria. En este sentido, en nuestra clínica Silvia Molins podemos daros los consejos nutricionales más convenientes para ayudar con la recuperación de las estructuras.

Por todo ello, ponte en contacto con nosotros si sufres de fascitis plantar, para que podamos iniciar en el menor tiempo posible un eficiente plan de evaluación y tratamiento y ayudarte así a recobrar la normalidad de tu fascia plantar.

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