Tratamiento Rotura Fibrilar

¿Qué es?

La rotura fibrilar es una lesión bastante frecuente en el mundo del deporte. Suele producirse cuando el músculo realiza una contracción violenta acompañada de un estiramiento simultáneo. Este gesto da lugar a que algunas fibras del músculo se rompan. También recibe el nombre de distensión muscular o desgarro muscular.

Ésta lesión solemos observarla sobre todo en recto anterior (parte anterior del muslo), aductores (parte interna del muslo), gemelos (pantorrilla) e isquiotibiales (parte posterior de muslo). En ocasiones puede ocurrir en músculos del tronco, aunque esto último es más extraño.

Dependiendo de la gravedad de la lesión, el tiempo de recuperación oscila entre 5-20 días las lesiones menos graves hasta 3-5 semanas si la rotura es mayor. Estos plazos pueden acortarse si se recibe tratamiento de fisioterapia.

Tipos

Según su gravedad, podemos clasificarlas en tres grados:

  • Grado I, rotura fibrilar o leve: existe un estiramiento o rotura de alguna fibra muscular. El deportista experimenta una ligera molestia y una tumefacción mínima. Generalmente en este grado el deportista no es consciente de la lesión cuando se produce, pero sí después de la actividad física o incluso al día siguiente.
  • Grado II, rotura de fibras parcial o moderada: en este grado la rotura de fibras del musculo es mayor. La palpación en la zona afectada es dolorosa. Hay tumefacción y una pérdida de movilidad. Además suele verse afectada la marcha si la lesión se produce en el miembro inferior. El deportista habitualmente abandona la actividad deportiva en el momento mismo de la lesión.
  • Grado III, rotura de fibras total o grave: este grado presenta la rotura completa del vientre muscular, de la unión miotendinosa o de la inserción del tendón. A la palpación apreciamos un defecto notable y amplio o un hueco en la fibra muscular. Existe menos capacidad de movilidad y carga (sobre todo si es en miembro inferior). Hay un dolor más intenso que en los grados anteriores y aparece un edema importante.

Causas

No realizar un calentamiento suficiente o simplemente no realizarlo aumenta las posibilidades de lesión, y es fácil que se produzca en deportes como fútbol, atletismo o pádel, en los cuales existen movimientos explosivos.

Otra de las causas que aparece con cierta frecuencia es por sobrecarga muscular de repetición. Esto significa el realizar la práctica deportiva de forma habitual y con intensidad media-alta durante largos periodos de tiempo, en los cuales el músculo va adquiriendo una carga de base que provoca que se vuelva susceptible de sufrir esta lesión. En estos casos, los tratamientos de descarga periódicos realizados por un fisioterapeuta pueden ayudar a evitar roturas musculares fácilmente.

Hay además otras causas que también favorecen que aparezcan roturas, como una deshidratación excesiva, o una infección latente (una caries dental, por ejemplo)

¿Cómo se trata?

En la clínica de Fisioterapia y Osteopatía Silvia Molins abordamos las lesiones musculares con una óptica movilista, iniciando el tratamiento de forma precoz y con dos premisas fundamentales:

  • Respetar la fase inflamatoria de la lesión: evitar la toma de antiinflamatorios en los primeros días ya que esto puede poner obstáculos al proceso de limpieza del foco de la lesión y retardar la cicatrización.
  • Iniciar una recuperación activa desde el primer momento de lesión: utilizando medidas de control del edema  y del dolor y programando una progresión de ejercicios de contracciones isométricas, estiramientos y aérobicos que estimulen una correcta y rápida regeneración muscular. Respetando siempre el umbral del dolor.

Son tratables con fisioterapia las roturas de grado I y II; Las roturas de grado II muy amplias o las de grado III deben ser valoradas por el traumatólogo y en ocasiones necesitan una intervención quirúrgica.

En las roturas de grado I y II el abordaje terapéutico es parecido, y hemos de adaptarnos a la sintomatología de cada una y respetar los plazos de recuperación.

En nuestro tratamiento optamos por realizar una recuperación activa mediante la utilización de técnicas de fisioterapia combinada con un protocolo de actividad de la zona lesionada.

En un primer momento, utilizamos la crioterapia (aplicación de frío), electroterapia para el dolor y drenaje para normalizar la zona. A esto le sumamos el masaje y las técnicas miofasciales y de inhibición, pero nunca sobre la lesión, sino en las zonas contiguas y así normalizar el tono muscular. También podemos utilizar el vendaje neuromuscular o kinesiotaping con la intención de alinear las fibras lesionadas para su correcta regeneración. En esta fase comenzamos también con el protocolo de actividad aeróbica (contracciones isométricas, marcha, y estiramiento activo por debajo de la molestia)

Un ejemplo de tratamiento para una rotura de fibras grado I o II desde el inicio de podría ser:

  • Las primeras 24 horas desde el momento de la lesión:
    • Crioterapia (aplicación de frío).
    • Vendaje neuromuscular o vendaje funcional cerrado circular.
    • Caminar en llano y siempre sin dolor.
  • El segundo día tras la lesión:
    • Ejercicios de contracción isométrica de la zona lesionada
    • Estiramientos activos por debajo del umbral del dolor
    • Crioterapia
    • Masaje de drenaje
    • Vendaje neuromuscular o funcional
  • A partir del 5º día hasta el 21º:
    • Todo el tratamiento anterior
    • Sumamos 20 minutos de marcha a mayor ritmo (incluso trote ligero en deportistas, siempre sin dolor)
    • Progresión en las contracciones y estiramientos, siempre siguiendo la regla del no dolor podemos ir aumentando nuestra actividad.
    • Cuando la carrera continua ya no genere ninguna molestia, podemos empezar a realizar cambios de ritmo y de dirección, aumentando la intensidad de forma muy progresiva. A partir de ahí, si no hay dolor, ya comenzaremos con saltos, arrancadas, frenadas y sprints hasta la vuelta paulatina a la actividad deportiva.
    • El trabajo de fuerza progresará, si las contracciones isométricas no generan ninguna molestia, a la realización de contracciones concéntricas para más adelante terminar con contracciones excéntricas.
    • Por último los estiramientos pasarán de ser activos a ser pasivos, respetando siempre el que exista tirantez muscular pero nunca dolor en la zona lesionada.

Esta sería la forma ideal de actuación que nos permitiría dirigir y controlar los propios mecanismos del cuerpo para la regeneración muscular. El problema es que en la gran mayoría de ocasiones las roturas de fibras nos llegan después de una inmovilización prolongada, o como mínimo después de varios días tras haber sufrido la lesión. En estos casos existe una cicatriz en la zona donde se ha producido la rotura, que en muchas ocasiones produce dolor o predispone a recidivas.

Ante esta situación, nuestra forma de proceder consiste en reagudizar la lesión con técnicas como el Cyriax (masaje transverso profundo), para de nuevo volver al tratamiento descrito anteriormente siguiendo los pasos de la correcta regeneración muscular. Con esto intentamos evitar procesos anormales de cicatrización que posiblemente creen procesos recidivantes y puedan terminar cronificándose.

Si quieres saber más sobre este tema o tienes cualquier duda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Estaremos encantados de atenderte en la Clínica Silvia Molins.

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