Hábitos que deforman la mordida infantil: el chupete y el biberón

“Hay publicaciones que señalan que las deformidades dentarias se producen antes de los tres años, y si se deja el chupete, suelen ser revesibles, a los dos años es una buena edad para empezar a plantearse en serio abandonar el mundo de las tetinas y chupetes”

La succión es un reflejo que se desarrolla desde la vida intrauterina y es primordial para el bebé pues ayuda a satisfacer sus necesidades nutricionales, ofrece seguridad, placer y sensación reconfortante. También tiene la función de interiorizar al niño con su nuevo entorno. Con frecuencia el deseo de “chupar” suele persistir hasta los 3-4 años

Los hábitos de succión no nutritiva constituyen una actividad fisiológica durante los primeros meses de vida del niño, pero si se mantienen pueden afectar el desarrollo de la oclusión dentaria.

La sensación de hambre y la necesidad de succión surgen al mismo tiempo y forman parte del proceso de desarrollo y alimentación del niño. Por tanto, lo ideal sería que la succión y el hambre quedaran saciadas al mismo tiempo, pero esto no siempre ocurre simultáneamente. Hay bebés que quedan saciados mediante la lactancia materna y hay otros que necesitan de más tiempo de succión, como también ocurre cuando los bebés son alimentados con biberón. En ambas circunstancias es cuando el chupete cobra importancia, pues es usado para satisfacer la necesidad de succión. Lo que debe evitarse es hacer un mal uso del mismo o que se transforme en un hábito.

El objetivo es conocer que la frecuencia del hábito de succión del chupete, interfiere en la mal oclusión dental en la dentición temporal( que aparece a los 6 meses) y en la siguiente fase de la dentición (dentición mixta).

El período en el que la dentición temporal está completa en la boca del niño es breve; sin embargo, a pesar de esta brevedad, es fundamental el mantenimiento de su integridad, tanto para el buen funcionamiento como para el correcto desarrollo del aparato estomatognático.

La dentición temporal sirve de guía de erupción para la dentición permanente y toda patología en estas edades tempranas puede repercutir negativamente en el desarrollo de una buena oclusión en etapas posteriores.

¿ Que hábitos deforman la mordida?

Se consideran hábitos orales patógenos a las conductas adquiridas que no tienen sentido fisiológico y producen alteraciones funcionales, esqueléticas o dentarias de la boca.

  • Genética
  • Tipo de lactancia: biberón.
  • La respiración bucal: La respiración correcta es la nasal. Cuando existe un obstáculo que impide en correcto paso del aire por la nariz, el niño empieza a respirar por la boca.Hacen que la respiración oral se instaure, ocasionando graves alteraciones en el crecimiento de los maxilares.Existen dos causas que pueden originarla:
    • Obstructivas: hipertrofia de adenoides (consiste en el aumento del tejido linfático que se encuentra en la parte posterior de la nariz, similar a las amígdalas), rinitis alérgicas, desviaciones del tabique nasal, hipertrofia de los cornetes (ensanchamiento de los cornetes, que son filtros de aire), pólipos e incluso procesos tumorales.
    • Funcionales: se producen por la persistencia de la respiración bucal aunque se haya eliminado la obstrucción inicial.

    Este tipo de respiración puede producir alteraciones de la mordida (abierta, profunda y cruzada), paladar profundo y estrecho y gingivitis crónica. Además, provocar trastornos en la audición, de tal manera que al mantener la boca abierta, la onda sonora se hace débil; también anorexia falsa, debido a que se come sin apetito por la dificultad de coordinar la respiración con la masticación al momento de tragar. Afecta el sueño, generando trastornos caracterizados por mal dormir, agitación y ronquido.

    También, puede producir alteraciones en el timbre de la voz, en la memoria, en la capacidad de fijar atención y ocasiona cansancio crónico.

    Los estudios relacionados describen que aproximadamente un 25 por ciento de la población infantil presenta respiración bucal y más del 50 por ciento se debe a malos hábitos. Dentro de las causas, la rinitis alérgica (inflamación de la mucosa nasal) es una de las más frecuentes.

    Rasgos del respirador oral:

    • Presencia de ojeras.
    • Cara larga.
    • Problemas para cerrar los labios de forma espontánea.
    • Presencia de labio superior corto, mostrando constantemente los dientes superiores.
    • Encías inflamadas.
    • Lengua en posición baja.
    • Cabeza y cuello en posición adelantada respecto al resto del cuerpo.
  • Succión digital (chuparse el dedo): En el primer año de vida es habitual que el niño coloque la mano o el dedo pulgar en su boca. Tiene un papel en la exploración precoz del entorno. La presión continuada del dedo en el paladar deforma el maxilar superior así como las arcadas dentarias. El hueso maxilar se vuelve estrecho y profundo y los dientes anteriores superiores se vuelcan hacia delante. Si el hábito no perdura en el tiempo, lo normal es que con el crecimiento del niño, el paladar recupere su forma original pero, si el niño continúa chupándose el dedo más allá de los 2 años, la posibilidad de que acabe necesitando un tratamiento de ortodoncia aumentará considerablemente.
  • Comida triturada: Otro factor importe es el uso de alimentos triturados más allá de la edad adecuada. No utilizar la alimentación correcta tardando mucho en introducir sólidos en la dieta del niño exige poca actividad de la musculatura perioral, lo provoca problemas del tono muscular y como consecuencia, falta de sellado labial, durante el acto de deglutir.
    Deglución atípica es aquella que se realiza interponiendo, con presión, la lengua o el labio entre los dientes. Con el tiempo este hábito crea deformidad dentaria con apiñamientos, inclinaciones y mordida abierta (dientes anteriores separados a pesar de mantener los molares juntos). Esto iría acompañado de falta de tonicidad en el labio superior, falta de sellado de los labios y problemas en la pronunciación de los sonidos de las letras D,T y S.

    • Deglución atípica con interposición labial: en el momento de tragar, el labio inferior de interpone por detrás de los incisivos superiores.
    • Deglución atípica con interposición lingual: en el momento de la deglución, la lengua se interpone entre los dientes superiores e inferiores, lo cual desarrolla una malposición dentaria.
  • Masticación asimétrica (masticar de un solo lado).
    La masticación normal es bilateral (se mastica por ambos lados, derecho e izquierdo, alternando o al mismo tiempo). El dolor en un diente por caries u otra causa o la pérdida del mismo pueden obligar a masticar o a rechinar (bruxismo) los dientes por un solo lado. Las consecuencias de éste hábito van a ser: En el niño un desarrollo más rápido de la dentición definitiva, de huesos y de músculos, en el lado activo.

  • Comerse las uñas, morder lápices u otros objetos son hábitos que provocan alteraciones dentarias. Su efecto se produce por desgaste o abrasión irregular prematuro de los dientes. Además, aparecen heridas en las mucosas orales que favorecen lesiones como las aftas e infecciones con herpes.
  • Factores locales asociados a pérdida prematura de dientes
  • Uso del chupete excesivo en la infancia. Uso del chupete en función del tipo de hábito, su duración, intensidad y frecuencia. Parece que para que las malformaciones sean apreciables debe haber succión durante más de 6 horas al día. Ni los denominados “anatómicos”, son como la lengua de un niño, diferente en cada ser y que determina, durante el desarrollo, la forma del paladar. Con el tiempo el chupete deforma los dientes y el paladar (mordida abierta en dientes anteriores, mordida cruzada en dientes posteriores, etc.).

¿Qué consecuencias tiene el uso del chupete y biberón prolongado?

La succión prolongada provoca un estrechamiento del maxilar (hueso paladar) que impide que los dientes superiores lleguen a contactar con los dientes inferiores. Es importante que la retirada del chupete no se sustituya por el dedo, ya que mientras el chupete puede desaparecer, el dedo no.

A pesar de lo que nos cuenten los anuncios de los nuevos diseños, ningún biberón ni chupete se asemeja a la forma, consistencia, textura, temperatura y funcionalidad del pecho materno. En el pecho, el bebé realiza más movimientos de succión, lo cual contribuye a un desarrollo facial armónico. Por el contrario, el uso prolongado puede provocar una serie de alteraciones en el área máxilo-facial, oral y faríngea, relacionadas con el chupete, la forma del biberón y el modo en que el bebé extrae la leche de él.

Consecuencias:

  • Alteraciones maxilofaciales: una utilización continua del chupete puede producir maloclusión dental y deformidades del paladar y de la dentición, con protusión de la arcada dentaria superior hacia delante. Si se mantiene durante mucho tiempo, estos cambios pueden ser permanentes y dificultar también el desarrollo del lenguaje.
    • Mordida abierta(dientes de conejo): Si la succión no nutritiva se mantiene, los dientes centrales inferiores se desvían hacia dentro, mientras que las mismas piezas en la parte de arriba, tienden a separarse y a sobresalir hacia fuera. Con el tiempo los caninos (colmillos) chocan entre sí y ambas filas de dientes no cierran correctamente.
    • Mordida cruzada: la acción de succionar pone en función diferentes músculos de la cara, que junto a la posición de la lengua, hacen que las líneas superiores e inferiores pierdan su paralelismo, lo que dará lugar a largo plazo a una mordida cruzada. Es otra de las consecuencias de esta prolongación que se produce al estrecharse el maxilar, dando lugar a un cruce entre arcadas. Los niños con este padecimiento no pueden cortar de forma adecuada los alimentos, lo que les genera complicaciones funcionales y digestivas, pues en muchos casos cambia su fisonomía.

Antes de los tres años las lesiones suelen ser reversibles, ya que no se afecta el hueso ni la articulación temporomandibular. Pasada esa edad, las posibilidades aumentan significativamente.

En un estudio se ha encontrado un incremento significativo de las maloclusiones estudiadas en dentición temporal en los niños que mantenían el hábito de succión del chupete. Las mordidas abiertas anteriores mejoraban o se corregían al abandonar el hábito tempranamente; sin embargo, las mordidas cruzadas posteriores se mantenían o empeoraron, aunque se había producido el abandono del hábito de succión.

  • Uso continuado del chupete en la boca, dificulta los movimientos linguales del habla. Para una correcta articulación de los fonemas, es necesario que el niño tenga una boca normal, es decir, con los dientes bien encajados. El chupete también puede hacer que el bebé se acostumbre a respirar por la boca. Tendrá dificultades para la correcta fonación y pronunciación de las primeras palabras, algo que suele ocurrir precisamente a partir de los dos años de edad.
  • Problemas digestivos, artritis mandibular
  • Mayor riesgo de caries: el biberón.Se produce cuando el azúcar de la leche, la lactosa, se mantiene durante horas en contacto con el diente. La lactosa favorece el crecimiento de bacterias que dan lugar a las caries. Si además ponemos en ese biberón nocturno cereales y/o cacao, el aumento de azúcar es mayor. Utilizar tetinas, zumos, chupetes o biberones endulzados supone un factor de riesgo de caries dental en la infancia.
  • Alteración funcional de la succión-deglución-respiración. El niño que se alimenta con biberón debe improvisar patrones funcionales de succión-deglución-respiración para dosificar el contenido extraído y deglutirlo sin atragantarse (disfunción motora oral).
  • Riesgo de aspiración de alimentos. Apneas prolongadas. La desorganización de la succión-deglución-respiración puede ser la causa de regurgitación y aspiración del alimento y de los episodios de apneas prolongadas con el biberón.
  • Congestión del sistema adenoídeo (amígdalas faríngeas o vegetaciones).
  • Alteración de la postura cérvico-craneal. La disfunción linguo-mandibular producida por una función alterada de la succión-deglución-respiración, produce una mala posición compensatoria de la cabeza y el cuello con respecto a la cintura escapular, lo que conllevará a una alteración de la postura.
  • Alteraciones del desarrollo máxilo-dentario. El buen desarrollo de los maxilares y de la oclusión o mordida dependen en gran medida del equilibrio de las fuerzas de presión-tracción que ejercen los músculos sobre las estructuras óseas con las que se relacionan. Cuando el niño usa biberón no hace fuerza de vacío succional, de gran importancia para el equilibrio de las presiones-tracciones musculares internas (lengua y velo del paladar) y externas (labios y mejillas).
  • Hábitos prolongado de la succión, ya sea de chupete o biberón, más allá del tiempo para el cual está programada como función básica, crea en el niño una dependencia, transformándose en hábitos disfuncionales que alteran en menor o mayor grado el desarrollo morfofuncional de los complejos orofaríngeo y dento-máxilo-facial.
  • Está comprobado que los niños alimentados con leche artificial enferman con mayor frecuencia de diarreas, enfermedades respiratorias, otitis y alergias.
  • Candidiasis oral: los chupetes y tetinas deben de limpiarse adecuadamente y seguir unas normas de higiene estrechas, especialmente durante los primeros meses de vida. Aparecen placas blanquecinas en la boca, una afección denominada “muguet”.
  • Otitis media aguda: la succión continuada aumenta la salivación, que es el caldo de cultivo perfecto para el crecimiento de distintos microorganismos. Además, puede alterar el funcionamiento de la trompa de Eustaquio, cuya función es mantener aireado el oído medio. Si el bebé tiene una infección respiratoria, el chupeteo constante puede favorecer el reflujo de las secreciones hacia el oído medio, produciendo otitis, que en ocasiones requerirán de tratamiento antibiótico.

En la Clínica Silvia Molins estamos especializados en pediatría. No dude en consultarnos y que revisemos a su hijo. Como recomendaciones:

  • Evitar al niño todos estos indeseables problemas depende de los padres.
  • Los odontopediatras aconsejan retirar el biberón a partir de los 12 meses y sustituir succión por deglución.
  • El abandono del uso del chupete debería realizarse alrededor de los 2 años de edad.
  • Crearle hábitos saludables, que no sólo consisten en el adecuado y sistemático cepillado de los dientes, también hay que agregar una dieta saludable y equilibrada, junto a actividad física adecuada para cada edad.
  • Eliminar este tipo de succión durante las primeras etapas de vida evita deformaciones en la mordida (abierta o cruzada) y faciales. Después de los cuatro años de edad se pueden generar cambios en la tonicidad muscular de los labios, retardar su maduración, dificultar la deglución normal y la respiración.
  • Es muy importante anticiparsea este tipo de problemas en una edad temprana, por lo que adquiere especial relevancia prestar atención a los hábitos de prevención descritos anteriormente.
  • En los niños que utilizan chupete es más fácil vencer esa costumbre, ya que basta con retirar progresivamente el objeto en sí, cosa que no puede hacerse con los dedos. Además, la consistencia dura del dedo, frente a la más flexible del chupete, hace que chuparse el dedo tenga peores consecuencias para los más pequeños que el uso del chupete.
  • “Un hábito es la costumbre adquirida por repetición de un mismo acto.”. Para ayudar al pequeño a abandonar el hábito nocivo, lo mejor es hablar con él y premiarle cuando se esfuerza en mejorar.
  • El hábito de succión del chupete influye en el desarrollo de la dentición por lo que se hace necesario la detección precoz de las alteraciones que se presenten con el fin de prevenir la instauración de maloclusiones dentales
  • Para prevenir la respiración bucal y los efectos perjudiciales que trae, es importante que los padres observen cualquier señal que pueda indicar la presencia de este fenómeno y así evitar este mal hábito
  • En ocasiones el tratamiento conjunto entre fisioterapeuta, logopeda y ortodoncista es importante.